Psicología: ¿Hiperactivo o movido?

La mayoría de los niños pequeños son muy inquietos y nerviosos, pero no sufren de ningún trastorno.

Etiquetar a un niño nervioso o inquieto como hiperactivo es un error frecuente. La mayoría de niños de dos a tres años son muy movidos pero no padecen ningún trastorno. ¿Cómo distinguir al niño hiperactivo, problema relacionado con la dificultad de atención, del nervioso? 

El niño nervioso. Suele ser un bebé que llora con frecuencia y sigue siendo muy movido mientras que crece, pero no tiene dificultades, aprende con rapidez, lo entiende todo, puede obedecer, ser ordenado y se lleva bien con otros niños en los juegos y en el colegio.

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El niño hiperactivo. Además de llorar y ser muy inquieto, duerme poco y mal, puede parecer muy inteligente porque habla mucho pero es desesperante para sus padres, nunca obedece, le resulta imposible atender en el colegio y suele tener problemas con los niños.

Hiperactividad y desatención. En este trastorno suelen convivir ambas dificultades, pero no siempre a partes iguales, hay niños que muestran predomino de hiperactividad, otros de desatención y algunos que manifiestan las dos dificultades con notable intensidad, lo que se conoce como trastorno combinado.

La genética es un factor importante
El 44% de los niños que sufre hiperactividad ha tenido un padre o madre que la sufrieron; entre hermanos hay un riesgo de hasta el 40% de que compartan el mismo problema, y si son gemelos, en el 80% de los casos lo padecerán los dos.

En la población hay una incidencia del 4% aproximadamente. Es seis veces más frecuente en el varón.