Psicología: autoridad positiva

Educar a los hijos también es educarse a uno mismo, aprender a dar cuidados sin flaquear, lograr obediencia sin ser autoritario y ser tolerante sin ser permisivo.

La autoridad positiva exige autocontrol para darles las mejores lecciones a través del ejemplo y la firmeza. Equivocarse es humano, pero lo que realmente importa es luchar contra nuestras debilidades para educar de forma coherente:

Con objetivos concretos. Lo primero es ponerse de acuerdo ambos padres, fijar los límites y definirlos de forma sencilla.

Con paciencia y comprensión. Dándole tiempo para desarrollar los hábitos y habilidades que quieres enseñarle. Si te impacientas y gritas o te rindes, no demuestras autoridad sino debilidad.

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Con el ejemplo. Porque él aprende de lo que te ve hacer, no de lo que le impones ni de tus regañinas y sermones.

Haciéndole responsable. Para conseguirlo tienes que demostrarle confianza. El miedo es el peor consejero para educar. La autoridad positiva implica dar confianza y libertad para que tu hijo aprenda a tomar decisiones.