Cáncer: una mirada optimista

La mortalidad por cáncer de mama ha disminuido en un 30% gracias a los diagnósticos precoces. Los tratamientos, además, son cada vez menos agresivos.

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La situación española es envidiable. Somos, junto a Portugal y Grecia, uno de los países con menor incidencia de cáncer (menos de 300 casos  por 100.000 habitantes). La dieta mediterránea parece ser la causa de esa menor morbilidad. En cuanto a tumores, los más frecuentes en nuestro país son los de pulmón, el colorrectal, el de mama y el de próstata.
Debe saberse que la mortalidad por cáncer de mama está descendiendo desde 1992. Y a pesar del incremento del número de casos, la mortalidad ha disminuido en un 30% gracias a los diagnósticos precoces. También ha aumentado en frecuencia y aparece en edades más tempranas, debido al estrés continuo de los países industrializados, a la alimentación rica en grasas que favorece el aumento de hormonas estrogénicas y al uso indebido de hormonas. Uno de los factores de riesgo reconocido es la primera gestación tardía, porque una glándula mamaria que ha estado sin actividad hasta los 35 años o más, si hay una gestación, recibe tal volumen de estrógenos que puede ser peligroso.
En los países en donde la maternidad es muy temprana, como en muchas zonas del Tercer Mundo, el cáncer de mama puede considerarse una enfermedad rara.
En definitiva, la importancia de la investigación para reducir la posibilidad de padecer cáncer de mama es imprescindible.
¿SI YO LO TENGO, LO TENDRÁ MI HIJA?
No tiene por qué. Hay una confusión de términos.
Es verdad que en el cáncer están implicados unos genes; pero eso no quiere decir que lo transmitan. Una enfermedad genética se manifiesta porque hay cambios en los genes o porque la unión de varios crea una susceptibilidad que, si se une a otros factores, se desarrolla plenamente. Hay que delimitar muy bien la diferencia entre enfermedad genética, hereditaria y congénita.
En muchísimas enfermedades –y por supuesto en el cáncer– hay implicados varios genes. Desde ese punto de vista, es genética. Pero ocurre en un solo individuo y las alteraciones genéticas están forzadas por distintas circunstancias. Por eso NO es hereditaria. Y se manifiesta en la edad adulta y por actuación de distintos factores que modifican esos genes, aunque pueda haber una predisposición inicial. Por eso no es congénita, no nace con el individuo.
EL GANGLIO CENTINELA
Es uno de los avances más claros en la cirugía de la mama.
Antes, cuando se hacía una intervención de este tipo y se quitaba la mama, se solía vaciar la axila porque allí residen los ganglios linfáticos. Si alguna célula cancerosa del tumor mamario se desprende, anida en esos ganglios, que se quitaban por seguridad. Pero eso dificultaba la circulación linfática y aparecía como consecuencia el linfedema.
Ahora se busca el ganglio que primero recibe las posibles células cancerosas, se extirpa y, si tiene células tumorales, hay que extirpar todos los demás. Pero si ese primer ganglio no está afectado, se puede mantener el resto en su sitio, con la seguridad de que no hay riesgo. Se trata del “ganglio centinela”.
Para localizarlo se inyecta una sustancia radiactiva y un determinado colorante en el tumor. Cuando el cirujano llega a los ganglios axilares, el que recibe las células desde el pecho mostrará, por un lado, el colorante y, por otro, la señal radiactiva. Se extirpa y en el mismo quirófano se analiza para saber si está afectado. Si no contiene células cancerosas, quiere decir que ninguno de los otros las ha recibido todavía y pueden seguir cumpliendo su función. Pero si está afectado, es más seguro eliminarlos todos.
TRATAMIENTO PERSONALIZADO
Es la gran esperanza. Ningún cáncer es igual a otro, como no lo es ningún paciente. Cada cáncer tiene su perfil genético. Por eso, como señala el Dr. Armando Tejerina, la información biológica de los tumores, unida a la innovación farmacológica, permite utilizar tratamientos “más eficaces y certeros” para cada caso. Este avance “ha repercutido en la mejora de la supervivencia de los pacientes, llegando a curar u obtener estadios libres de enfermedad muy largos, cosa impensable hace unos años”. En síntesis, se trata de conocer a fondo el tipo de tumor (se secuencia su genoma) para saber su perfil molecular y adoptar el tratamiento más eficaz.

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