¡Cuídate, papá!

No hay mejor regalo para el Día del Padre que una buena dosis de salud, por lo que es importante someterse a las revisiones médicas rutinarias.

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Por lo menos cuatro de cada cinco varones reconocen que tardan en exceso en acudir al especialista y que además no conocen bien las partes de su cuerpo más vulnerables. Es el momento de reaccionar. Porque podemos mantenernos activos, sanos, fuertes y energéticos durante mucho más tiempo si sabemos cuidarnos.

Si partimos de la base de que los trastornos urológicos son los más frecuentes cuando se van cumpliendo años, parece natural que ir a la consulta se convierta en algo obligatorio, al menos al llegar a los 45. Después, será el propio médico quien recomiende la periodicidad. Ese primer reconocimiento dirá el estado actual y, sobre todo, servirá para seguir en las mejores condiciones los próximos años. Hay que tener en cuenta que quien envejece hoy lo hace con otras exigencias que hace unos años. 

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La dejadez masculina hace que patologías graves como el cáncer de próstata o de colon, que podrían haber tenido solución, lleguen demasiado tarde a manos de la medicina.

CUIDA TU CORAZÓN

La prevención cardiovascular gira en torno a unos pilares básicos: 

-Una alimentación con pocas grasas animales

-Ejercicio físico constante

-Abandonar el tabaco

-Mantener el control periódico de la tensión arterial, del colesterol y de la diabetes.  

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La enfermedad coronaria puede afectar a 23 de cada mil personas que no tengan factores de riesgo. Pero si fuman el riesgo es más del doble. Si además del tabaco se añade otro factor de riesgo, como la hipertensión o el colesterol, la tasa se vuelve a duplicar. Y si se unen los tres factores, la tasa llega a 189 por mil. 

EL FRECUENTE DOLOR DE ESPALDA 

Es el primer motivo de invalidez entre los que no han cumplido todavía los 45 años y el tercero a partir de esa edad.

En la mayoría de los casos, tiene su origen en las malas posturas y en los movimientos inadecuados. Sólo el 15% de los diagnósticos se debe a una causa identificada. Todos los demás tienen un componente mecánico-degenerativo. Hay que recordar que todas las posturas prolongadas son nocivas para la columna. Estar de pie o sentado sin moverse durante mucho tiempo daña la espalda. Por eso, en pie hay que separar un poco las piernas y hacer cargas asimétricas del peso en cada extremidad, así como realizar basculamientos de la pelvis. Y es conveniente alinear la columna con la pared y simular que se está sentado sin silla. Así se fortalecen los cuádriceps y se reduce la tensión de la columna.

DORMIR LO SUFICIENTE

El 30% de españoles tiene algún problema a la hora de dormir; y no podemos olvidar lo que sostiene el Dr. Estivill: “Dormimos para estar despiertos”. 

Lo ideal es dormir lo suficiente. Pero cada uno tiene sus necesidades. En general, se admite que los adultos debemos dormir alrededor de siete horas. Pero debe saberse que con la edad el sueño cambia. Se fragmenta. No se duerme tanto por la noche, pero damos una cabezada después de comer. 

UNA DIETA SANA

Sólo con modificar algunos aspectos de la dieta se podría reducir la incidencia de cáncer en un 30%. 

Aunque comemos bien, en general hay un consumo excesivo de grasas, ácidos grasos saturados, proteínas, carnes y alcohol. Sin embargo, consumimos muchos productos que tienen un efecto protector y quizá por eso la nocividad de esos excesos no se nota tanto. En síntesis, debemos ingerir buena cantidad de frutas y verduras. Comer cereales y legumbres, preferiblemente frescos y poco procesados. Comer menos carne (la carne en el plato debería ser la guarnición y no al revés). Reducir el consumo de grasas animales (excepto las del pescado azul). Reducir el consumo de sal. Limitar el consumo de alcohol.

REVISIONES

Debes revisar dos cuestiones prioritarias: la próstata y el colon. Es imprescindible la búsqueda de sangre oculta en heces y la colonoscopia cada dos años a partir de los 50. Debes vigilar el sistema cardiovascular y placa de tórax, sobre todo entre fumadores.

LOS OJOS

La calidad de vida que se gana con una buena visión es indiscutible. Y el problema más común a partir de los 40-45 años es la presbicia o vista cansada.

El ojo pierde capacidad de adaptación y no enfoca por sí mismo. Como el enfoque real no funciona, hay que variar la distancia del objeto (y estiramos el brazo). Hasta que tenemos que recurrir a las gafas. Es necesario que las revisemos cada cierto tiempo, porque  un porcentaje muy elevado de gente podría ver mejor y no lo sabe. Y más ahora,  que nos pasamos mucho tiempo ante la pantalla de un ordenador.