Obesidad infantil: cómo mejorar la calidad de vida de los niños

El sedentarismo provocado por los videojuegos, ordenadores y por la televisión, junto con una alimentación poco saludable, ha aumentado el número de casos de obesidad infantil.

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Hoy en día, los niños no se mueven lo suficiente durante los fines de semana, que están presididos por el sedentarismo, los videojuegos, la televisión o el ordenador. Además, el 7% de los niños de tres a cinco años ya pesa de más. Suelen ingerir muchas calorías por capricho y no se les estimula al ejercicio físico.

Nuestros hijos comen mal, beben poca agua y abusan de las golosinas y dulces. Consumen pocas verduras, cereales y frutas; y sin embargo, se les dan muchas grasas saturadas de origen animal. El 8% de los niños españoles no desayuna, cuando se ha demostrado que la obesidad es inferior en aquellas personas que lo hacen. También puede aumentar el sobrepeso la falta de sueño.
 

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Pies planos
Los niños obesos tienen más posibilidades de sufrir pies planos. Según el Dr. Moreno Aznar, de la Universidad de Zaragoza, los niños con sobrepeso tienen una altura del arco plantar significativamente más baja que aquellos sin sobrepeso. Y es que la bóveda del pie está sometida a un mayor peso y, por tanto, el arco tiende a aplanarse. El hecho de que la estructura del pie esté alterada va a influir en el resto del esqueleto. A este respecto hay que tener en cuenta que “los niños están en pleno crecimiento y desarrollo de su estructura ósea”, y califica la situación como “un mal comienzo porque va a tener importantes implicaciones en el futuro”.

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EL CORAZÓN
Además, señala el Dr. Moreno, a medida que aumenta el Índice de Masa Corporal (IMC) en los niños, “el ventrículo izquierdo del corazón es mayor debido a la sobrecarga circulatoria a la que se ve sometido este órgano”. Y por si fuera poco, uno de cada tres niños obesos presenta resistencia a la insulina, “lo que indica que su organismo está haciendo un gran esfuerzo para poder mantener los niveles normales de glucosa”.

LA TELEVISIÓN
Los especialistas llaman la atención sobre el sedentarismo y la pasividad que implica la televisión, más peligrosa para la obesidad que el ordenador o los videojuegos. Éstos al menos exigen una alerta mental y no el abandono de la tele. Está demostrado que los niños que ven mucha televisión comen peor.

EL EJERCICIO
-Debe ser aeróbico (que consuma oxígeno), como caminar, bailar, ciclismo, remo, fútbol, gimnasia, patinaje... en ayunas es uno de los ejercicios que más calorías consume.
-Que no haga sufrir a las articulaciones, es decir, que no produzca sobrecargas.
-Que sea progresivo. Se puede comenzar con un cuarto de hora diario y cada 15 o 20 días ir aumentando cinco minutos. Lo ideal sería llegar a una hora diaria. Debe hacerse por lo menos cinco días a la semana.

QUÉ DEBE COMER
El Dr. Julio Guerrero-Fernández, del Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital La Paz de Madrid, da unas pautas muy concretas:

Desayuno:
Leche semidesnatada y cereales o una tostada con aceite de oliva.

Media mañana:
Pieza de fruta.

Comida:
-Legumbres (2-3 veces por semana) o pasta (1-2 veces por semana) o patatas (1 vez por semana) o arroz (1 vez por semana).
-Carne de ave (sin piel) o pescado (2-3 veces por semana).
-Huevo (máximo 2 veces por semana).
-No rebozados ni fritos.
-Postre: 1-2 piezas de fruta.

Merienda:
Yogur y fruta. O pequeño bocadillo de carne de ave (ni queso ni embutido).

Cena:
Ensalada (sin maíz ni guisantes).
 Y los segundos platos como en la comida, pero en menor cantidad.
Postre: 1-2 piezas de fruta.

“NO LE GUSTA”
Nuestros hábitos alimentarios se adquieren en la infancia y es importante transmitírselos a nuestros hijos. Comer sano, variado y equilibrado no tiene por qué ser sinónimo de aburrimiento y alimentos sin sabor.
Las verduras y los pescados son rechazados por la mayoría de niños. Y, en ese sentido, hay que educarlos. Hay que hacer platos apetecibles y no utilizar como premio los dulces y las golosinas; y como castigo el pescado y las verduras. Es cuestión de transmitir alrededor de la mesa el placer de comer. No hay que olvidar que, por ejemplo, un niño japonés come pescado crudo y le gusta.