Psicología: perder a un familiar

Enfrentarse a la muerte de alguien muy querido es una dura prueba para la que nunca estamos preparados. Es posible que la edad o una larga enfermedad nos haya anticipando el triste desenlace, pero, aun así, el proceso del duelo es inevitable y superarlo siempre requiere un tiempo:

El tiempo es decisivo. Nadie supera una pérdida de inmediato, el proceso del duelo atraviesa primero por una etapa de profundo pesar e incluso de incapacidad para aceptar lo sucedido. Más tarde, persiste la tristeza pero se comienza a asimilar la realidad. Una tercera fase concluye con la reorganización de la vida en ausencia de ese ser querido. Y finalmente se supera la pérdida, cuando todo vuelve a la normalidad y podemos recordar con cariño y sin dolor. Lógicamente, dependiendo de la proximidad de esa persona, el tiempo necesario será mayor o menor.

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La familia nos puede ayudar mucho, sobre todo si el dolor es compartido con otros familiares que se sienten igualmente afectados. Tener con quien hablar, exteriorizar los sentimientos y dar consuelo al tiempo que lo recibes ayuda a superar antes la pérdida.

Luchar por superarlo
La vida sigue para nosotros y para quienes aún nos necesitan. Cuanto antes nos incorporemos a la rutina, antes nos repondremos. Seguir adelante no es traicionar el cariño; al contrario, es empezar a convivir sin miedo con los recuerdos y aceptar una realidad que nos permita seguir amando a quien se fue.