Psicología: discutiendo a todas horas

Discutir forma parte de cualquier tipo de relación, se discute en la familia, en el trabajo, con los amigos y con la pareja también. El fracaso en las parejas lo marca el modo en que resuelven sus diferencias.

Es imposible que nunca surja un desacuerdo, pero lo importante es saber expresarlo del modo más adecuado y sin olvidar que hablas con la persona a la que quieres y a quien debes respetar.

Sigue las siguientes normas para conseguir discutir sólo lo justo y darle la mejor solución a los problemas:
 

No dejes que manden tus emociones. Cuando estés estresada, deprimida o hayas tenido un mal día en el trabajo, será mejor que no inicies la discusión. Si tratas de solucionar vuestras diferencias bajo la influencia de un estado de ánimo negativo o de cuestiones externas al problema, descargarás injustamente en la discusión y en tu pareja esas emociones acumuladas.

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Expresa claramente tus deseos. A menudo, esperamos a que el otro adivine nuestras necesidades. El diálogo y la sinceridad son imprescindibles, todos debemos expresar nuestros deseos y necesidades. No esperes a acumular frustraciones hasta que al final estalles con reproches.

No estás frente al enemigo. Es la regla más importante y que a menudo olvidamos llevados por la ira y el acaloramiento. Si no logras mantener la calma, perderás el respeto y sólo conseguirás herir los sentimientos. Así, las discusiones sólo pueden llevar al distanciamiento y a tomar decisiones equivocadas. Cálmate antes de pasar a un ataque del que te arrepentirías.