Astenia: el mal de la primavera

Es difícil de determinar, al no existir manifestaciones clínicas evidentes, pero la apatía, el malestar y la debilidad muscular se acrecientan en esta época.

Lo más popular

Es un mito la astenia primaveral? Muchos profesionales de la medicina responderían afirmativamente a esta pregunta. Pero también muchas personas, sobre todo mujeres, dirían: “De mito, nada; me siento cansada, agotada, sin ganas de nada”.

La realidad es que, sin que se deba “medicalizar” la situación, hay un porcentaje de población que siente de manera negativa la llegada de la primavera. Los síntomas van desde ese bajo tono vital que caracteriza la astenia, hasta apatía, debilidad muscular y malestar general. Es más notable por la mañana y, según avanza el día, van disminuyendo los síntomas.

Publicidad

No hay una causa aparente, aunque algunos especialistas dicen que se puede tratar de una secuela infecciosa; como si fuera el resto de una infección vírica, tras haber sufrido una gripe o un catarro.
 

Síntomas de depresión
Algunos psiquiatras –no todos están de acuerdo– dicen que la astenia es la manifestación de una depresión parcial; una depresión leve, de tipo estacional y que se manifiesta con los rasgos típicos de la depresión: cansancio, apatía, alteraciones de sueño y dolores de cabeza.

Lo más popular

En pleno estado de salud, de pronto aparece este problema. No hay ganas de trabajar y físicamente se podría sentir como un proceso gripal. El problema es que, como no tiene manifestaciones clínicas evidentes, no parece tener entidad como para acudir a una consulta.

Frecuencia
No se sabe estadísticamente a cuánta gente afecta. Se calcula que apenas cinco de cada cien pacientes van al médico. Entre otras cosas, porque estar cansado, con nuestro modo de vida, entra dentro de lo lógico y a nadie se le ocurre ir al médico por eso. Como no hay medio de diagnóstico, es ve como una afección casi subjetiva.

Nos sentimos distintos
Es verdad que la llegada de la primavera nos hace sentir de otra forma. La primera alteración proviene de que hay mucha más luz. Por tanto más calor, más tiempo de día y menos de noche. Por eso te sientes más libre, como con menos ropa. Y a veces, con una especie de alegría distinta. Pero otras veces, el  organismo lo vive a su manera. Lo saben bien los ulcerosos, porque la úlcera les protesta en primavera. Y los depresivos que, ante la eclosión de la luz, se deprimen más. Y sobre todo, los alérgicos. La primavera a ellos les altera no sólo la sangre sino también la nariz, los bronquios, la garganta... Y lo saben también las embarazadas, porque pueden pasear más, ir menos abrigadas y comer cosas más frescas.

¿Altera la sangre?
No, no hay esa alteración. Es verdad que nos sentimos un poco distintos, pero nada más. Son alteraciones muchas veces sin importancia  que afectan más a la mujer que al varón aunque la diferencia va descendiendo. El sector de población más propenso a padecerla es el de mujeres de alto nivel sociocultural y que rondan la cuarentena.

¿Qué podemos hacer?
Lo primero, seguir con la actividad de siempre aunque nos cueste un poquito más de trabajo. Y a ser posible estar al aire libre, con luz natural. Suprimir el estrés. Y mirar las cosas con cierta perspectiva, Tener un ritmo regular en horarios de comida y de sueño. Y no consumir estimulantes de ningún tipo. Porque ésa sería una mejoría momentánea que agravaría después el cuadro.