Psicología: hijos, todo el día negociando

Negociar es un arte. Y la mejor alternativa para educar a los hijos si se sabe utilizar. Nunca deberíamos desistir cuando podamos llegar a un buen acuerdo, pero sí tener muy claro y dejárselo a ellos bien sentado que no todo es negociable.

¿Por qué es bueno negociar? Sobre todo porque es educativo, enseña a los niños y adolescentes a comprometerse, a ser tolerantes, responsables y valorar a los demás. Los niños negocian desde muy pequeños y necesitan aprender a hacerlo de forma constructiva. Cuanto antes empieces, mejores resultados obtendrás.

Nunca olvides estas reglas:

1. Deja que se comprometan. Tu postura y tu autoridad se harán más firmes si escuchas sus propuestas. Siempre que sea posible, acepta su punto de vista y ponle tú las condiciones. Así se verá más motivado a cumplir con su parte, ya que ha salido de él y habéis llegado a un acuerdo.

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2. Valora sus esfuerzos. Cualquier negociación termina con un pacto y supone el compromiso de cumplirlo. Si ves que tu hijo se esfuerza por cumplir con su parte, demuéstrale que te sientes satisfecha y valoras el resultado de vuestro acuerdo.

Jamás admitas un chantaje
Negociar lo innegociable, buscar un acuerdo a cualquier precio o ceder por miedo a un mal mayor siempre será un error. Cuando le hayas dado a tu hijo la oportunidad de negociar y se empeñe a toda costa en salirse con la suya, ha llegado el momento de zanjar la negociación imponiendo con firmeza tu autoridad.