Salud: el optimismo cura

Una persona positiva tiene mejor salud y viceversa. Enfrentarse a cualquier enfermedad con buen ánimo es el mejor punto de partida posible para luchar contra ella.

Habría que recibir clases de optimismo y hacer ejercicios para ser feliz. El primero sería reconocer las cosas positivas que uno tiene y cultivar la autoestima. Todos somos competentes para algo. Debemos comportarnos como si fuéramos importantes, ya que cada uno de nosotros es único, lo que no significa ser mejor o peor.

La felicidad y la salud
El mayor reto al que tenemos que enfrentarnos es el miedo social. Cada vez más gente sufre miedos irracionales a ser rechazados, a fracasar. Sin embargo, debemos saber que el 96% de nuestros temores no se cumple nunca.

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La salud no es ausencia de enfermedad, sino que es un estado básico de bienestar. Por eso NO es positiva la idea de medicalizarlo todo, que haya que condenar el más mínimo placer.

Otra perspectiva
Se trata de mirar el mundo con otros ojos, aumentar la autoestima para sentirse a gusto con uno mismo. La salud parte de una visión positiva de la realidad y por eso hay que entenderla como una forma de vivir.

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Eso de que todo es del color del cristal con que se mira es sólo parte de la verdad. La otra es dar al entorno la dimensión que en sí tiene y tomar su medida exacta en relación con nosotros.

Hay que insistir en que se pueden cambiar las cosas simplemente mirándolas desde otra perspectiva. Sobre todo, cuando se trata de una cuestión personal.

Un grupo de expertos norteamericanos han elaborado una serie de normas para ser feliz:
-La primera es que el dinero no puede comprar la felicidad.
-Debemos saborear cada instante y  crecer en la autoestima personal poniéndonos metas realistas.
-Es bueno cambiar de actividad un cierto tiempo a lo largo de cada jornada.
-Hay que poner buena cara, incluso cuando uno no se sienta feliz.
-Y, por último, tener una amistad íntima.