Soluciones para los cálculos renales

Cada año, más españoles padecen lo que popularmente se conoce como piedras en el riñón. Aprende cómo pueden prevenirse y qué hacer si las padeces.

Más de dos millones de españoles conocen por experiencia lo que son los cálculos renales. Y la cifra no hace más que crecer. Según estimaciones de la Asociación Española de Urología, aumenta en 325.000 casos cada año. Es más frecuente en varones entre los 30 y 50 años, con un pico notable entre los 29 y los 32, y otro hacia los 50. Pero lo que más llama la atención es que cada vez afecta a gente más joven.
 

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Dolor fuerte e infección
Es evidente que los conductos renales y todo el aparato urinario deben estar limpios para que todo el intercambio de líquidos sea correcto. Si por cualquier circunstancia se obstruyen, hay un espasmo. Eso crea una mayor presión en la parte anterior a la obstrucción, se acumula el líquido y se produce una dilatación de los conductos. Por ello, aparece un dolor intensísimo.

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El cálculo, que puede situarse  en cualquier lugar del conducto, produce un dolor fuerte al que le sigue una infección. Lo más característico del dolor es que es sordo y agudo y produce desasosiego.

¿Por qué aparecen?
Son muchos los factores que intervienen en la aparición de los cálculos renales. El cambio de costumbres alimenticias es uno de los principales. Abandonar la dieta mediterránea, así como la obesidad y el sobrepeso son determinantes.

Poco a poco, las sales que ingerimos se van depositando y, con el tiempo, forman el cálculo, la piedra, que puede obstruir un conducto renal y provocar un cólico nefrítico. Al consumir poca agua, la orina está más concentrada y con más elementos sólidos que pueden formar un cálculo. También podría haber cálculos de ácido úrico.
 

Beber más agua
La mejor prevención para evitar los cálculos es aumentar el consumo de agua. De esta manera, se diluyen más las sustancias sólidas que la orina pueda contener. Hay que beber dos litros diarios de agua en épocas normales y llegar a tres si hace calor y sudamos.

No se debe abusar de los hidratos de carbono refinados. También es importante limitar la cantidad de proteína y de sal y aumentar el consumo de cítricos y vegetales con abundante fibra.

Y siempre que sea posible, hay que evitar la vida sedentaria.