Psicología: aprende a discutir

Pelearte con tu pareja, tus hermanos o cualquier compañero de trabajo plantea situaciones distintas, pero siempre con una causa común: no saber discutir. Las personas que resuelven sus diferencias de una manera correcta ni agreden ni se sienten agredidos, al contrario, demuestran respeto por los demás, solucionan sus conflictos e incluso mejoran la relación.

¿Cuál es el problema?
Si te paras a pensarlo, lo de menos suele ser el motivo de la discusión. En cualquier relación, los desacuerdos son naturales, pero la forma de expresarlos es lo que provoca el malestar. La mayoría de las personas no escuchan ni se centran en buscar la solución, sino en tener la razón a toda costa y arrojar todas las culpas sobre el otro; ése es el problema y lo que convierte las discusiones en duros enfrentamientos.

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¿Es preferible callar?
 Tampoco se trata de eso, muchas veces uno de los dos calla o cede por evitar males mayores, pero eso también equivale a no resolver el problema y acumular las tensiones hasta que estallen aún con mayor fuerza o hasta que la relación acabe resintiéndose irreversiblemente. La solución es conseguir que las discusiones sean constructivas.

Tres reglas de oro
Aprende a discutir en positivo siguiendo estos consejos:
1º. Empatía y asertividad a partes iguales. Aprende a ponerte en el lugar del otro y a saber defender tu postura sin herir.
2º. Ni etiquetas ni trapos sucios. Las acusaciones personales no ayudan. Céntrate en el problema y en sus soluciones.
3º. Cuida las formas. No descuides tus buenas maneras. Además de quedar mal, bloqueas el entendimiento.