Cómo tener los dientes más blancos

Unos dientes blancos son signo de buena salud dental. Además de una higiene adecuada, un tratamiento blanqueante puede eliminar manchas y aclarar el tono. ¡Esta primavera, disfruta de tu sonrisa!

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Con el paso del tiempo, nuestros dientes se van oscureciendo. El color de las piezas dentales viene determinado por varios factores: el genético, el cambio de denticiones (los de leche son más blancos que los permanentes, que tienden a un color marfil) y la edad. También condicionan el tono de las piezas la dentina (tejido intermedio del diente) y la calidad del esmalte.

Hay factores externos que interfieren en el color: como el tabaco; tinciones causadas por algunos antibióticos; y por la clorhexidina, un componente de colutorios y pastas indicado para el tratamiento de inflamación de la encías.

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Para lucir una sonrisa radiante, los blanqueamientos dentales son unas técnicas seguras, indoloras y eficaces. No dañan el esmalte ni suponen riesgos para las encías ni los dientes. Al ser un tratamiento odontológico, se recomienda que sea el dentista el que supervise y dirija la técnica más adecuada para cada paciente. Existen varios tipos:

1. Blanqueamiento por fotoactivación. Se protegen las encías y se aplica un gel que se activa mediante una lámpara de luz LED. Los resultados se ven en horas.

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2. Blanqueamiento en casa. Siempre bajo la supervisión del dentista, se aplica un gel con férulas hechas a medida. Los resultados se aprecian a medio plazo.

3. Mixto. Combinación de las técnicas anteriores.

Alimentos aliados

Hay alimentos que influyen de forma positiva en el tono de los dientes. Antes, durante y después de someterse a un blanqueamiento dental, confía en los lácteos, como la leche y sus derivados (queso blanco, yogur). El calcio, presente en este grupo de alimentos, es esencial para el buen estado de las piezas dentales. Incluye la manzana, que favorece la segregación de saliva, elemento básico para neutralizar los ácidos que dañan el esmalte; y verduras como el apio y la coliflor.

Frutos rojos, enemigos de tus dientes blancos

Después del blanqueamiento dental, trata de evitar algunos alimentos como los frutos rojos (arándanos, moras o frambuesas), muy ricos en antioxidantes, pero su intenso color puede adherirse a la pieza dental. Es conveniente evitar salsas de fuerte coloración, como la soja o el vinagre de Módena; y bebidas como el té negro y rojo, el café y el vino tinto, cuyos taninos pueden oscurecer el esmalte.

La sensibilidad dental

Pese a que los blanqueamientos dentales son tratamientos seguros, eficaces e indoloros, algunos pacientes con sensibilidad extrema pueden sentir molestias. Sobre todo, con alimentos como un helado o comiendo fruta fría. En estos casos, la sensibilidad dental suele ser pasajera y se soluciona de forma espontánea. Además, existen pastas dentífricas, geles y enjuagues bucales, que ayudan a atenuar los síntomas de este trastorno tan molesto.

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