Vacaciones sin estrés

​ Los preparativos del puente de Semana Santa y la conciliación familiar pueden generar tensión y estrés. ¿Cómo hacer frente a estos trastornos?

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Las vacaciones escolares de Semana Santa, los preparativos del viaje, la conciliación familiar y laboral… Todo va sumando: tareas y preocupaciones se acumulan y crece la tensión, el estrés y los nervios.

A veces un esfuerzo físico y psíquico los días previos al viaje nos pasa factura y llegamos a nuestro destino de vacaciones con una sensación de agotamiento y de desánimo. Como consecuencia de ello, puede aumentar la incidencia de trastornos como estrés, ansiedad y depresión. Por eso, es importante hacer un alto en el camino, tomarse un respiro y desconectar.

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Aprendiendo a relajarse

Las vacaciones de Semana Santa nos brindan la oportunidad de alejarnos de la rutina, llevar por unos días una vida menos estandarizada y no ir a la carrera para cumplir con nuestros compromisos. En definitiva, dejar de someternos a una presión innecesaria.

Pequeños placeres

Unas pautas sencillas te ayudarán a rebajar tensión, gestionar situaciones estresantes y recargar baterías. Trata de disfrutar de los pequeños placeres, como caminar por el campo o por la playa: respira hondo y oxigena los pulmones, lo que te favorecerá la relajación.

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Busca media hora al día para practicar una actividad física al aire libre.

Si tienes una mascota, compartir unos minutos de paseo o de juegos con ella te ayudará a liberar tensiones.

Disfruta de la comida. Olvídate de esos almuerzos delante del ordenador y de las comidas de trabajo. En vacaciones, disfruta de la liturgia de comer, de una sobremesa con amigos o de tomar un café.

Valeriana para estar tranquilos

La Valeriana officinalis L es una preciada planta medicinal con propiedades terapéuticas indicadas para combatir el estrés, el agotamiento nervioso y el insomnio, ya que favorece la tranquilidad y el descanso.

Tiene efecto sedante, combate el dolor de cabeza, actúa como un ansiolítico natural y también está indicada en casos de sensación de angustia.

Es una planta perenne, se encuentra en bosques y zonas húmedas y es propia de Europa, norte de Asia y América.

Los beneficios del aire

Si te escapas a la playa, no pierdas la oportunidad de disfrutar de la brisa marina. Sin las concentraciones de dióxido de nitrógeno que tiene el aire de las grandes ciudades, el del mar es un viento limpio, con altos niveles de oxígeno.

Respirar el aire marino y oír el ruido de las olas favorece la sensación de calma, aporta tranquilidad y bienestar emocional. El entorno rural, la montaña y el campo también propician la relajación. Oxigenar los pulmones contribuye a bajar la tensión arterial, relajar la musculatura y reducir el nivel de estrés.