Psicología: él es 20 años más joven

La diferencia de edad ya no es un problema a la hora de enamorarse, sin temer el qué dirán.

Diferencias de edad como ésta han dejado de ser un obstáculo para el amor. Hoy es tan frecuente ver parejas en las que ella le saca algunos años al hombre con quien comparte su vida o vive una aventura como antes lo era al contrario. El amor, libre de prejuicios, ya no necesita someterse al qué dirán.

¿Qué busca la mujer en un hombre más joven? En cierto modo, lo mismo que cuando es al revés: volver a sentirse joven. Pero al contrario que los hombres, en su caso, hay un hecho importante, “la plenitud sexual”. Según parece, la mujer suele alcanzar esa etapa entre los 35 y los 40 años, momento en el que ha superado todas sus barreras, se conoce a sí misma y es sexualmente más activa y madura.

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El hombre lleva otro ritmo. A esa edad, ya hace diez o quince años que superó su plenitud y, conforme más avanzada es la edad de ambos, él va siendo menos capaz de cumplir las expectativas de una mujer activa.

También existe el ego femenino. Un incentivo más es la competencia. Seducir a un hombre más joven supone competir y vencer a mujeres más jóvenes.

¿Hay algo malo?
Nada en absoluto, ni siquiera ese futuro incierto que pueden esgrimir en contra quienes aún tienen prejuicios. El futuro de una pareja puede ser tan incierto y tan frágil cuando hay diferencias de edad como cuando no las hay. La independencia económica, profesional y social que ha alcanzado la mujer ha cambiado su situación igualándola a la del hombre, y le ha otorgado la libertad de arriesgarse, elegir y, si llega el caso, equivocarse.