Lo primero es saber en qué estás malgastando el tiempo. A veces las horas se esfuman en costumbres como estar siempre pendiente del correo, Facebook, llamadas inoportunas o las horas frente a la tele. Otras veces son los demás quienes te roban el tiempo; tus hijos, una amiga o tu pareja. Otro enemigo son las urgencias, a veces creadas por ti, que acaban colándose por delante de otros planes y relegando lo importante. Es necesario identificar a tu enemigo y vencerlo, ya sean las costumbres, los demás o tú misma si no sabes establecer tus prioridades.

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Que cunda en vacaciones. La situación puede ser peor, porque los mismos errores se suman a esa sensación de que los preciados días que deberías disfrutar se van esfumando con la frustración y angustia de que cada uno que se escapa es una oportunidad perdida.

La solución
Durante estas vacaciones deberíais pasar un poco del móvil, concienciar a tu pareja e hijos para que sean más colaboradores, autosuficientes y menos absorbentes. Y, sobre todo, poner en orden las prioridades, para ocuparte de lo importante, que es disfrutar, en lugar de lo que parezca urgente y que puede esperar.