Psicología: adiós a las vacaciones

La vuelta a la rutina tras las vacaciones puede ser muy complicada para algunas personas, convirtiéndose hasta en una enfermedad.

Ahora que todos tenemos algún familiar o amigo en el paro, y cuando millones de hogares pasan por auténticas calamidades, es el momento de pensar que el “síndrome posvacacional” es un término desproporcionado si pretende resumir ciertas molestias de la “vida cotidiana” elevándolas a la categoría de enfermedad. Trastorno que seguramente los desempleados quisieran volver a experimentar.

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Este año tienes que cambiar el chip. Volver a la rutina es un privilegio. Necesitas unos días para readaptarte, puedes estar de peor humor (irritabilidad), que te cueste conciliar el sueño, que se te peguen las sábanas (trastornos del sueño), o que se te ponga un nudo en el estómago sólo de pensarlo (trastornos digestivos). Pero sólo son eso, molestias. Ser positiva es la mejor manera de incorporarte a la rutina, minimizando las consecuencias del adiós a tus vacaciones disfrutadas y valorando la suerte de poder volver a incorporarte.

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¿Podría sucederte algo más grave? Lo normal es que los síntomas sean leves y desaparezcan en poco más de una semana. De no ser así, hay que prestarles más atención y consultar al médico.

Si las molestias perduran

Detrás de una reacción desproporcionada al reencuentro con el trabajo y la rutina, puede haber conflictos laborales, inestabilidad, miedo o incluso situaciones de “mobbing” que sí amenazan a la salud. En ese caso es necesario actuar y buscar el apoyo más adecuado. El médico de cabecera, el psicólogo y la familia son una ayuda imprescindible para evitar los riesgos de caer en una depresión.