Por una sana vida sexual para dos

La disfunción eréctil afecta a más de dos millones de españoles mayores de 40 años. Descubre sus causas y cómo controlarla.

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Hasta hace unos años, la disfunción eréctil era conocida como impotencia. Hoy se utiliza ese término porque impotencia parece indicar invalidez, una especie de grado absoluto, un todo o un nada. Sin embargo, disfunción eréctil parece un término menos rotundo y contundente y da idea de que puede haber varios estadios tanto en cantidad como en calidad.

La disfunción eréctil es mucho más frecuente de lo que se cree y de lo que se dice. Entre los varones de 40 a 70 años el porcentaje de quienes tienen disfunción eréctil moderada, que es una pérdida clara pero parcial de la rigidez, o severa,   que es la incapacidad completa para la erección, llega al 30%.

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Estos porcentajes permiten calcular que más de dos millones de españoles con más de 40 años padecen alguna forma de disfunción eréctil ya sea moderada o severa. Y es que, según una encuesta, éste es el problema sexual más temido por los españoles.

No es solamente una cuestión de edad

La probabilidad de padecer impotencia aumenta significativamente con el paso de los años. Pero los especialistas señalan que, cuando aparece, se debe más a las enfermedades asociadas al envejecimiento que al envejecimiento en sí. Entre estas enfermedades están las cardiacas, la diabetes, la hipertensión, una tasa alta de colesterol o la depresión.

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Por otra parte, algunos especialistas en la materia sostienen que la disfunción eréctil puede estar creada por los fármacos utilizados para tratar estas enfermedades asociadas a envejecer ya que éstos pueden interferir en los mecanismos que controlan la erección. Hay ejemplos claros que ilustran esta afirmación.

Un individuo con una enfermedad cardiaca que se trata con medicamentos, o un hombre que sea diabético, tiene tres veces más probabilidades de padecer disfunción eréctil o impotencia que el hombre que no padece ninguna de estas dos enfermedades.

Soluciones

Pueden ser muchas y, en manos del urólogo, está la aplicación de la más adecuada para cada diagnóstico, especialmente desde la llegada al mercado de las soluciones farmacológicas orales.
El especialista podrá indicar cuál de los tratamientos es el más adecuado para el perfil del usuario. No hay que tener miedo a acudir al urólogo para que te ayude a superar el problema.

Las razones

Se han encontrado 55 causas de esta disfunción. Los especialistas las clasifican según sean de origen psicógeno, debido al control cerebral de la erección, y, de origen orgánico, por la mecánica física de sangre, nervios y hormonas. Si se superponen, son psicofísicas.

Causas psicológicas
Aparece en el 20% de los pacientes.
Suele deberse al estado de ansiedad ante la relación sexual.

Hormonales
Representan un 5% de los casos.
En contra de lo que se piensa, las hormonas masculinas, que son importantes para la libido, no tienen un papel claro en la erección. Son otras, como la prolactina, las responsables de la disfunción eréctil.

Neurológicas
Intervienen en el 15% de las impotencias.
Hay muchas zonas cerebrales y vías nerviosas que intervienen en la erección. De ahí que puedan ser muchas las causas que actúen sobre ellas. 

Vasculares
Muchas de las enfermedades relacionadas con la impotencia provocan trastornos vasculares.
Estas enfermedades afectan a la pared celular de los espacios cavernosos que está en contacto con la sangre circulante. La pared tiene un papel importante en la vasodilatación.

Medicamentosas
Los medicamentos para enfermedades sistémicas afectan a la función eréctil.  Por ejemplo, la digoxina, para el corazón, multiplica por cuatro el riesgo de padecer impotencia.