Psicología: Dónde están los límites en el trabajo

En estos momentos en los que pocos puestos de trabajo están asegurados es un buen momento para poner freno a la presión y aprender a poner límites.

Cuando el trabajo y las oportunidades escasean y no se tiene el puesto asegurado, es el momento en que más necesitamos aprender a poner límites. Decir “no” a veces es necesario para conseguir el éxito. Si tienes miedo a las represarías, habrás dado el primer paso hacia el desastre. ¿Por qué no ponemos límites? Hay tres motivos que nos llevan a ello:

La seguridad. Todos deseamos la estabilidad y avanzar profesionalmente, y pensamos que un “no” puede percibirse como falta de interés o de esfuerzo, pero el resultado es el contrario. El admitir todo, lleva a que te infravaloren. Al ser complaciente, no se aportan ideas ni decisiones.

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El deseo de ayudar. Hasta el punto de hacer nuestros los problemas de los demás y ser la solución a todos ellos, aunque rara vez lo agradezcan. Puede elevar tu autoestima y sentirte imprescindible, pero el mérito se lo lleva el otro e incluso podría odiarte por los favores que te debe.

El miedo a destacar o al éxito. Puede provocar envidias o conflictos que evitamos optando por la sumisión. Nadie se compadecerá por tus sacrificios, al contrario, esas personas te menospreciarán por tu falta de firmeza y decisión.

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Aprende a decir no

Saber negarte a las exigencias injustas, el chantaje y los abusos, afianza tu trabajo por tres motivos: primero, te hará ganar el respeto de los demás y de tus superiores. Segundo, es imprescindible para que organices tu tiempo y tu trabajo en tu beneficio. Y tercero, crecerá tu autoestima con tus logros en vez de ser víctima de la frustración al tratar de complacer siempre y ganar la aceptación de los demás.