Cómo castigarlo

Cuando no encuentras otro remedio de corregir una conducta de tus hijos, el castigo es una opción. Pero siempre conociendo cómo es mejor aplicarlo.

Algo en lo que parecen estar de acuerdo los expertos es en que el castigo debería ser siempre el último recurso e incluso puede ser contraproducente. La mejor manera de corregir el mal comportamiento es el “refuerzo positivo”, premiar los comportamientos adecuados. En vez de castigar a tu hijo, has de estar atenta a cuando haga bien las cosas y demuéstrale tu aprobación y entusiasmo.

¿Cómo se debe de utilizar el castigo? Cuando no encuentres otro modo de corregir una conducta, para que el castigo surta algún efecto lo esencial es que cumplas dos reglas:

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Relación causa-efecto. Asegúrate de que el niño comprende, por ejemplo, que si no termina de recoger el cuarto, no verá su programa favorito. Además, vigila que, ante la pérdida de ese privilegio, no pueda sustituirlo por otro como jugar con la consola.

Inmediatez. Más importante cuanto menos edad tenga o no recordará por qué lo castigas. Sólo cuando son mayores puede ser lógico prohibirle ver una serie por la noche por algo que ha hecho por la mañana.

Stop a conductas agresivas

Por castigos nunca debe entenderse ningún tipo de conductas agresivas o violentas. El concepto de castigo implica una consecuencia desagradable para corregir un comportamiento inadecuado, aunque elegir esa consecuencia no es fácil.