7 problemas que te amargan el verano

Y sus soluciones. Porque estás de vacaciones y te las mereces. Lo que no te mereces es que una infección, una picadura o trastornos digestivos estropeen el momento más ansiado del año.

¡Por fin estás disfrutando de tus deseadas vacaciones! Y quieres –y debes– vivirlas a tope. Pero cada verano aparece un enemigo de tu bienestar que te visita con la intención de amargarte unos días: una picadura, hongos, quemaduras solares... Repasamos cuáles son "los males" más comunes del verano y cómo evitarlos.

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1 La deshidratación

La hidratación es básica para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, y en esta época del año hay que prestarle mucha atención, ya que el calor aumenta el riesgo de deshidratación (se produce cuando la salida de agua y de sales es superior a la entrada). La deshidratación, que puede ser leve o grave, se manifiesta con sed, dolor de cabeza, aceleración del ritmo cardiaco, piel y boca secas... 

Para evitarla, hay que tomar agua a menudo, aunque no tengas sed. Si llegara a producirse, debemos restituir los líquidos bebiendo agua o bebidas isotónicas y acudir a un centro de salud. 

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2 El malestar del estreñimiento

El "estreñimiento vacacional" viene dado por los cambios en los hábitos alimenticios, por la ruptura de las rutinas y por los viajes. Durante nuestros días de descanso, nos levantamos tarde, trasnochamos, hacemos menos deporte, comemos cuando y donde nos viene bien... y todo eso hace que nuestro ritmo intestinal varíe y aparezca el estreñimiento. Y con él, sus incómodos síntomas: pesadez, dolores de estómago y de cabeza,  malestar general.
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Evítalo con una dieta rica en fibra  y bebiendo mucha agua. Aprovecha cualquier momento para hacer algo de ejercicio: nada en la piscina, ve andando a los sitios... Si aun siguiendo estos consejos, aparece este problema, recurre a tu farmacia en busca de una solución eficaz.

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3 Cistitis y otras infecciones

¿Escozor a la hora de orinar y ganas de hacerlo frecuentemente,  dolor en el costado...? Quizá tengas cistitis o una infección similar. Es algo muy común en verano por el contacto con el agua fría y por la humedad de  las prendas de baño.

Para evitarla, conviene cambiarse al bañador húmedo por uno seco cuando no vamos a volver a bañarnos. Si ya se ha contraído la infección, hay que beber abundante agua y seguir un tratamiento  –en las farmacias los hay muy eficaces sin necesidad de receta–. Es aconsejable acudir al médico para realizar análisis y asegurarnos de que la infección se ha curado por completo.

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4 Hongos en los pies

Cuando camines por los bordes mojados de la piscina, hazlo con chanclas. Y cuando te duches, también. Ya que las duchas de las piscinas, los vestuarios y los bordes del agua son un hervidero de hongos que pueden producirte varias infecciones. 

Recuerda secarte bien los pies después de cada baño y no compartas toalla ni calzado. Si llegaras a contagiarte, el tratamiento es sencillo: cremas antimicóticas o antifúngicos.

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5 Intoxicaciones alimentarias

Las intoxicaciones alimentarias son muy frecuentes en verano por el calor y la proliferación de bacterias y parásitos en los alimentos y en el agua. A veces, producen gastroenteritis que pueden llegar a ser graves, sobre todo en niños, ancianos y embarazadas. 

Evita el problema lavándote bien las manos antes y después de manipular alimentos, y conserva éstos correctamente, en lugares frescos y evitando que los toquen los insectos. Si comes fuera de casa, elige muy bien el qué y el dónde, evita salsas y alimentos crudos. Si tomas huevos, que tanto la yema como la clara estén bien hechas. El agua, en nuestro lugar de vacaciones, es mejor tomarla embotellada. 

En caso de intoxicarnos, hay que estar en reposo, vigilar la hidratación  y acudir al médico.

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6 De las medusas a las avispas

Las picaduras de los insectos –en verano hay muchos– suelen causar inflamaciones e irritaciones. También son muy comunes las picaduras –en realidad no pican, producen urticaria sólo con el contacto– de medusas y peces araña.

Para evitar las primeras podemos usar repelentes. Si ya nos han picado, hay que desinfectar  y aplicar amoníaco o cremas específicas. En el caso de las avispas, antes de aplicar nada, hay que quitar el aguijón. En cuanto a las medusas y peces araña, conviene evitar el baño en las aguas afectadas –conviene siempre ir a playas con socorristas– y utilizar un traje completo de neopreno si se van a realizar inmersiones.

Si la picadura ya se ha producido, hay que lavar la zona con agua salada, extraer los tentáculos con guantes y aplicar compresas de agua fría. En cuanto a los peces araña, hay que extraer el aguijón y desinfectar. En este caso, el calor alivia. En ambas situaciones, conviene acudir a un centro de salud y seguir el consejo del personal cualificado.

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7 Quemaduras y manchas solares

Tomado con moderación y con protección, el sol, además de aportar un favorecedor tono de piel, "fabrica" vitamina D, da fuerza a los huesos y ahuyenta la depresión. Pero, sin protección y sin medida, la exposición al sol provoca quemaduras y manchas.

La prevención es sencilla: hay que usar protectores de factor alto, ya que las quemaduras pueden ser muy dolorosas y provocar daños a largo plazo, como tumores o cáncer de piel. Debemos evitar el sol al mediodía y, tras la exposición (lo mejor es por la mañana temprano o a última hora de la tarde), refrescar la piel y aplicar aftersun. No te descuides, por ejemplo, al pasear: cubre tu escote, tus hombros, tu cabeza...