Iñaki Urdangarín y Diego Torres vuelven a verse las caras

El duque de Palma pidió al juez que la vista de este 16 de julio en Barcelona por la demanda contra siete medios de comunicación por publicar sus correos electrónicos y también contra su exsocio, Diego Torres, por enviarlos, fuera a puerta cerrada para proteger su vida personal. Y así ha sido. El marido de la infanta Cristina llegaba sonriente a su cita, donde volvía a verse las caras con su exsocio. Tras casi dos horas de declaración salía sin que haya trascendido nada de lo ocurrido en el interior de la sala.

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Los protagonistas del 'caso Nóos' vuelven a verse las caras. Iñaki Urdangarín llegaba en la mañana de este 16 de julio al Juzgado de Primera Instancia 46 de Barcelona, una hora antes de lo previsto, para después coincidir con su exsocio, Diego Torres, a quien el duque de Palma acusa de haber filtrado los correos electrónicos relativos a su vida privada y publicados en varios medios. Dichos medios también han sido demandados por Urdangarín.

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La vista ha empezado a las diez de la mañana y en ella el juez decidirá si se mantienen las medidas cautelares que prohíben la difusión de los correos electrónicos que, según Urdangarín, Torres ha facilitado a la prensa. Y es que a lo largo de la instrucción del caso Nóos, Torres presentó en el juzgado numerosos correos en los que se veía implicado personalmente el duque de Palma, y que, además de incorporarse al sumario, también han sido publicados en la prensa. Tras estos hechos, Urdangarín presentó en mayo una demanda por creer que se vulneraba su derecho al honor. Este 16 de julio, día en que se lleva a cabo el juicio, ha sido cuando el marido de la infanta Cristina y el que fuera su socio se han vuelto a ver las caras por primera vez tras haber dejado de trabajar juntos. Ambos acuden como testigos a raíz de esta demanda.

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Mientras que Torres llegaba acompañado por su abogado, Manuel González Peeters, y se dirigía a la sala de vistas sin hacer ningún tipo de declaraciones; Urdangarín llegaba sin su abogado, únicamente custodiado por varios agentes de seguridad, y pronunciaba un escueto "buenos días" a los periodistas, cámaras y fotógrafos que había congregados en la puerta de los juzgados.

Urdangarín, a través de su abogado, Mario Pascual, que también acudía por separado, solicitó que la vista se llevara a cabo a puerta cerrada "para la protección de la vida personal y familiar del demandante". Y así está teniendo lugar, sin presencia de los medios de comunicación, aunque dicha petición haya sido calificada por los letrados de la prensa como la "última extravagancia del Sr. Urdangarín", pues consideran que este hecho sienta "un precedente sin fundamento ni razón en los procesos civiles, además de que el objeto de enjuiciamiento son los artículos publicados y ya conocidos por todos con los citados correos".