Han pasado cuatro años desde que un “sí, quiero” transformó a la presentadora del Telediario en Princesa de Asturias. 1.460 días en los que no ha dejado de aprender un papel escrito a base de detalles, secretos, anécdotas y también dolor.
Cuando llegó a La Zarzuela, en noviembre de 2003, doña Letizia se puso en marcha para aprender cómo funciona la Casa del Rey. Los empleados pasaron a llamarla “señora” y ella, que se instaló en la zona de invitados de Palacio, iba por todo el recinto con un bloc de notas con el membrete de la Casa del Rey y un bolígrafo, apuntando todo y estudiando cada detalle.