Han pasado cuatro años desde que un “sí, quiero” transformó a la presentadora del Telediario en Princesa de Asturias. 1.460 días en los que no ha dejado de aprender un papel escrito a base de detalles, secretos, anécdotas y también dolor.
Doña Letizia adora a sus sobrinos, pero no sólo a Carla, hija de su hermana fallecida, Érika, también sus sobrinos “políticos” son una fuente de alegría. Hace poco, en el cumpleaños de Miguel, hijo de doña Cristina, la Princesa no paró de decir lo guapo que está.