Han pasado cuatro años desde que un “sí, quiero” transformó a la presentadora del Telediario en Princesa de Asturias. 1.460 días en los que no ha dejado de aprender un papel escrito a base de detalles, secretos, anécdotas y también dolor.
Una semana antes de
su boda, doña Letizia acudía, por primera vez, a una boda real, la de Federico de Dinamarca y Mary. Estaba tan nerviosa que, a la salida del hotel, tropezó y se cayó. La Princesa se levantó, se recompuso y se colocó el vestido que Lorenzo Caprile le había creado para ese día. Ese traje rojo tuvo el efecto deseado por ella: destacar entre tanta princesa.