Han pasado cuatro años desde que un “sí, quiero” transformó a la presentadora del Telediario en Princesa de Asturias. 1.460 días en los que no ha dejado de aprender un papel escrito a base de detalles, secretos, anécdotas y también dolor.
Para una mujer, cuya familia (sus padres están divorciados pero con ambos mantiene una estrechísima unión) ha sido un bálsamo en estos años, la muerte de su hermana menor, Érika, fue un golpe terrible que demostró, eso sí, la gran humanidad de la Princesa en medio del dolor.