Las gradas del estadio Tivoli de Innsbruck estuvieron plagadas de aficionados españolas, entre ellos como unos aficionados más, Don Felipe y doña Letizia, que no quisieron perderse el debut de la selección española de fútbol, en la Eurocopa 2008.
Don Felipe y Doña Letizia bajaron al vesturio, al finalizar el partido, para felicitar a los jugadores