Junior: "Estoy solo. No tengo a mis hijos"
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Junior: Su vida tras la muerte de Rocío Dúrcal
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Junior: 'Estoy solo. No tengo a mis hijos'
Junior: 'Estoy solo. No tengo a mis hijos'
Volver a la casa de Marieta y Junior es como entrar en un lugar donde el tiempo se ha quedado estancado. Todo está como ella lo dejó: los mismos sillones, el mismo piano, los mismos cuadros, las mismas maravillosas vistas desde las que se puede ver el Valle de los Caídos, en El Escorial, donde se casaron. Sin embargo, hay algo que falta, y es la alegría y la personalidad de una mujer, de una artista, que se fue demasiado pronto.
En cuatro ocasiones tuve que apagar la grabadora porque, aunque Junior se encuentra bastante más recuperado, lo cierto es que no puede contener el llanto cuando recuerda los gratos momentos que pasó junto a Marieta en el que fue su hogar. Una mansión que mandaron construir a las afueras de Madrid, y en la que han crecido sus tres hijos, Carmen, Antonio y Shaila, a los que apenas ve desde la muerte de su mujer, y con los que apenas habla –al menos con los dos mayores–, por razones que no alcanza a comprender. Una situación que le parte el alma, porque hoy más que nunca necesitaría de su apoyo y de su consuelo.
-Junior, deme una sola razón de por qué ha escrito su libro de memorias.
-Querían hacer una biografía de Rocío Dúrcal y ella ya no está para contar su vida. Nadie como yo para saber lo que hemos vivido, además de contar mi infancia en Filipinas, la llegada de mi familia a Madrid, y cómo nos conocimos y amamos.
-¿Ha quedado satisfecho con el resultado?
-Sí, quedan plasmadas todas mis experiencias y las suyas desde que nos conocimos, podría haber contado muchas más pero no había espacio suficiente porque han sido 36 años de casados.
-¿Hubo celos artísticos entre ustedes?
-Jamás. Ella me introdujo en un mundo que no conocía; yo me tuve que hacer cargo de muchas cosas, entre otras las económicas, porque no teníamos dinero para pagar a un contable.
-Durante años acuñaron la imagen de matrimonio perfecto, ¿lo eran de verdad?
-Éramos el matrimonio perfecto con tres hijos muy bien educados, a los que llevamos a los mejores colegios que pudimos encontrar, siempre a colegios bilingües, para que tuvieran una muy buena educación.
-¿Qué diría Marieta si leyera ese titular que dice “Le fui infiel a mi mujer”?
-Ella lo intuyó, era consciente de que en aquella época yo pasaba mucho tiempo fuera de casa por motivos de trabajo. Te puedo asegurar que yo no fui en busca de nadie, fui empujado por la productora que buscaba una mayor publicidad con aquella película.
-¿Es consciente de lo mucho que ha sorprendido ese aspecto de su vida?
-Lo sé, pero precisamente porque fue una cosa sin trascendencia alguna es por lo que lo he contado. Es cierto que me podía haber callado y entonces nadie habría dicho nada, ni siquiera mis hijos, pero me pareció más honesto hacerlo porque son mis memorias. Eso ocurrió a los ocho años de casarnos y estuvimos 28 años más, de manera que si hubiera tenido un desliz imperdonable mi mujer no me lo habría perdonado nunca.
-¿Ha pecado de ingenuo?
-Podía haberme callado también lo de la bebida, pero no lo hice porque mentir no sirve de nada. Yo he tenido un problema, como mucha otra gente. De nada hubiera servido ocultarlo. Son muchas las personas que no pueden soportar la muerte de la mujer que quieren, a mí me ocurrió. En el alcohol me metí sin darme cuenta, porque no podía soportar el dolor de verla sufrir.
-¿Tan duro es perder a la persona amada?
-No lo sabes bien. Además, Marieta era una persona tan especial... Recuerdo que cuando nos casamos nadie daba un duro por nosotros... Yo tengo dos abueletes de barro que están sentados en una mecedora y siempre decíamos que nosotros terminaríamos así...
(Junior no puede seguir, le ahogan las lágrimas, el recuerdo de Marieta está más vivo que nunca cuando piensa en su enfermedad, en sus dolores de cabeza, en su actividad frenética de los últimos días, como si supiera que su final estaba cerca).
-¿En quién se apoya ahora que no está su mujer?
-En mis amigos y en el médico que me está tratando la depresión. Con mis hijos no puedo contar, sólo con Shaila, la pequeña, porque a los mayores no los veo. No era mi intención molestarles, porque si yo hubiera sabido que el libro les molestaba, nunca lo hubiera escrito.
-Usted ha sido un magnífico padre que dejó su carrera para cuidar de ellos.
-Así es, pero me han devuelto los libros que les dediqué. No quieren saber nada de mí por haber dicho lo de la infidelidad. No se acuerdan de todo lo que yo hice por ellos, de lo felices que éramos su madre y yo. Yo sólo espero el momento de irme con ella...
-No diga eso, tiene muchos años por delante.
-El médico me dice que hay que llorar, pasar el duelo, es por lo que yo me di a la bebida. Al principio, lo dominaba porque bebía para soportar el dolor al ver cómo sufría mi mujer, después, cuando ella murió, ya no pude más. Mi médico me dice que tengo que quitar las fotos pero no puedo, ¡me duele tanto! Ahora está mi madre conmigo, tiene 94 años, me está ayudando mucho.
-¿No se le ha ocurrido vender esta casa y volver a Madrid, junto a los suyos?
-Ésta es la que nos construimos después de casarnos, donde están nuestros recuerdos, mi vida entera. Aquí hemos sido muy felices.
-¿Qué es lo que más le gustaba de Marieta?
-La seguridad que tenía, aunque era muy tímida. Cuando la conocí era una pizpireta, tenía una sonrisa preciosa y mucha fuerza en las manos.
-¿Antes de salir con ella coqueteó con Marisol?
-Yo era muy tímido, y cuando Juan Pardo empezó a salir con Marieta, me crucé en Milán con Marisol. “La Pepa” iba con su madre, tonteábamos, hacíamos manitas, cosas lógicas de la edad, hasta que, cuando yo le propuse que nos hiciéramos novios, me dijo que ya lo tenía, que era Carlos Goyanes. Después, cuando Juan supo que yo salía con Marieta, se enfadó mucho, tanto que tardó años en volver a hablarme.
-Pronto llegaron los hijos.
-Queríamos tenerlos enseguida, era lo que más deseábamos. La primera en nacer fue Carmen, cuatro años después vino Antonio y seis más tarde, Shaila. Carmen es la que más se parece a su madre, aunque es tan tozuda como yo. Shaila es una mezcla perfecta de los dos. Tiene un gran sentido musical, también su hermano compone muy bien. Carmen ha demostrado que es una gran artista.
-¿A cuál de ellos se siente más unido?
-Yo los he querido a los tres por igual, después, según pasan los años, cada uno va sacando su propia personalidad.
-¿Le gustaría volver a enamorarse?
-Planes no tengo, pero si me sale alguien que me haga tilín, pues bueno, pero lo veo difícil, muy difícil. Yo no he sido muy de salir, cuando estábamos juntos nos gustaba ver películas, ir a casa de los amigos a cenar... Hemos hecho una vida muy casera.
-Lidya, la empleada de hogar, ha sido sus pies y sus manos, ¿no es así?
-De Marieta y mía también, ella lo ha escrito en el libro. Es la que al verme un día muy mal, se asustó y llamó al médico.
-¿Nadie se dio cuenta de su mal estado de salud?
-Nadie, porque nadie me ha prestado atención, ni antes ni después de la muerte de Marieta, porque ella lo ocupaba todo.
-¿Extraña mucho a sus hijos?
-Ahora ya me he acostumbrado. Me hicieron falta cuando murió su madre, después me ayudaron cuando estuve en el hospital, pero cuando salí (verano 2007) ya no han vuelto a tener la misma relación conmigo.
-¿Quizá dejaron de admirarle?
-No lo sé, yo creo que los hijos tienden más hacia las madres. Cuando yo les dije que iba a escribir el libro ellos no me dijeron que no lo hiciera. Es un libro blanco, en el que no se contiene nada que pueda molestarlos.
-¿Cómo llevaron ellos la enfermedad que tuvo su madre?
-Carmen era la que la llevaba a la clínica, se portó muy bien con ella, se portó como se tiene que comportar una hija. Shaila estaba fuera y Antonio también se portó muy bien. Por eso, soy el primer sorprendido de que después de morir Marieta me dejaran de lado.
-¿Por qué no da el primer paso y hablan todo lo que tengan que hablar?
-Yo he dado muchos pasos, les he escrito muchas veces, siempre estoy aquí para lo que necesiten. No se puede juzgar toda una vida por una tontería. Estoy solo, Rosa, estoy solo. Tengo a mis amigos, a mis hermanos, pero no a mis hijos.
-¿Marieta era el nexo de unión de la familia?
-Sí, aquí venía toda la familia todos los domingos a comer y a bañarse; a Marieta le gustaba hacer paellas y yo la ayudaba.
-¿Le gustaría que ahora hicieran igual?
-A mí también me gustaría que mis hijos vinieran ahora y me hicieran compañía. Sí que veo a mis nietos, que están preciosos. Christian, el hijo de Carmen, está enorme.
-¿Cómo va el tema de la herencia?
-Está a punto de liquidarse, pero no es ése el problema, lo cierto es que desde que salí del hospital no veo a mis hijos. Deben de estar muy ocupados.
-¿Y cómo es su situación económica?
-Yo no vivo con lujos, no tengo yates ni cosas así. Me conformo con lo que tengo. Nosotros compramos un piso en México porque el dinero se nos iba en hoteles.
-¿Es una situación desahogada?
-Tengo esta casa y otra en San Pedro de Alcántara, en Málaga. No somos ricos porque a Marieta siempre le ha gustado llevar los mejores músicos, diez o doce, en cada actuación, y todos eran buenísimos.
-¿Volverá a cantar?
-No, es algo que me dijo el padre de Dorio, mi yerno, él es músico y le gustaría, y a mí también. Quiero componer canciones para mi hija Shaila. Ahora tengo tiempo y espero hacerlo de verdad en el momento en que me encuentre mejor de todo esto.
-¿Dónde pasará las Navidades?
-Me gustaría pasarlas con mis hijos pero, de momento, no puede ser. Las pasaré en casa de mi madre, con ella, mi hermano Enrique, con Miguel y con Fedra, mi cuñada. Con mi familia, porque hace un año que perdí a mi padre. Le pido a Dios que me permita disfrutar de mi madre un poco más.
-En lo personal, ¿qué le pide a 2009?
-Salud, para hacer frente a todo lo que venga, que mis hijos tengan la estabilidad que yo les deseo, estar pendiente de lo que necesiten, aunque sea desde la barrera, y seguir la carrera de mi hija Shaila. Y también pido a quienes quieran que vayan a Dúrcal, un pueblo de Granada, donde el 14 de febrero, Día de los Enamorados, inaugurarán una estatua en homenaje a Rocío Dúrcal.
-¿Les pedirá un nieto a los Reyes Magos?
-La verdad es que me gustaría más una nieta porque ya tengo tres nietos varones. Además, Shaila siempre ha dicho que si algún día tiene una niña la pondrá el nombre de Marieta, como la abuela.
-¿Algún sueño especial?
-Sueño con mi mujer, pero no habla, dicen que es así cuando alguien se te va. A mí me gusta pensar que hay algo en la otra vida, por eso rezo, rezo todas las oraciones que aprendí de pequeño.
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