Las divas de Mario Vaquerizo: Carmina Ordóñez

​Esta semana nos deleitamos recordando la vida de Carmina Ordóñez, una de las mujeres más guapas, más libres y, sin duda, la más divina de las divinas.

No todo el mundo puede presumir de haber hecho en su vida lo que ha querido. No todo el mundo puede tener el honor de haber nacido en una de las familias taurino-artísticas más importantes de este país. No todo el mundo, además, puede afirmar haber recibido una educación internacional en una época en la que una autárquica España estaba aislada de todo. Y es que no todo el mundo puede clamar a los cuatro vientos que cuando se han referido a ella, los adjetivos más repetidos hasta la saciedad han sido: generosa, vital, simpática, amiga, leal, temperamental, divertida y buena gente. Y, sobre todo, no todo el mundo puede escribir en sus memorias que ha sido la mujer más guapa del mundo.

Nacida en Sevilla se crió a las mil y una maravilla junto a su hermana y fiel compañera, Belén, viajando por el mundo en avión privado, recibiendo clases en francés y acompañando a su progenitor a más de una tienta torera donde conoció al que fue su primer marido: el diestro más aclamado por público y mujeres, Francisco Rivera "Paquirri". Con apenas 17 años se casó con él, tuvo dos hijos, Fran y Cayetano, y fue feliz hasta que se acabó el amor. Aquello ocurrió allá por el año 1979.

Tras separarse de Paquirri 
decidió vivir a su manera
A partir de ahí, nuestra Carmina decidió vivir a su manera. A la que le apetecía: entrar, salir, formar pandilla de amigas cual Santísima Trinidad capitaneada por Lolita Flores y Charo Vega (las más fieles hasta el final), ser modelo, disfrutar, dar rienda suelta a una bendita frivolidad, descubrir al mundo la belleza de Marruecos (ejerció de relaciones públicas del país en la Expo de 1992) y convertirse en la reina de corazones. Porque hasta esto lo inventó ella. Es por ello que el título de "La Reina del Couché" jamás se lo ha arrebatado nadie. La prensa rosa bien entendida, la prensa de las exclusivas, de los posados, de los dimes y de los diretes.

Hasta para todo eso hay que tener clase y Carmina la tuvo hasta el final. Sí es cierto que, debido a los cambios en el enfoque de este tipo de Periodismo en los años noventa, fueron muchos los que pensaron que Carmina se perdió en el camino (yo siempre mantendré lo contrario). Porque entre otras cosas, como ella decía: "A mí, plin. Yo soy Carmina Ordóñez Dominguín".

No renunció a nada 
de lo que le gustaba
Fue dueña de su vida; de sus matrimonios, sus segundas nupcias fueron con Julián Contreras, con el que tuvo a su tercer hijo y con quien mantuvo una fantástica relación (algo que no se puede decir de su tercer marido, Ernesto Neira, pero las cosas feas mejor olvidarlas); de sus adicciones; de sus apariciones televisivas y de declaraciones propias como: "Si peso cinco o seis kilos más, no me preocupa. No renuncio al bocata ni a la cervecita ni a merendar churros con chocolate".

Porque durante sus 49 años dirigió todo, absolutamente de todo, entre otras cosas porque ella ha sido, es y será siempre Carmina La Divina.

Yo tuve el honor de conocer a Carmina en persona sólo por una vez (para mi desgracia). Nunca lo olvidaré.

Fue en un local del madrileño barrio de Malasaña en el año 2003. Iba acompañada de su cohorte de chicos jóvenes y guapos, al estilo El Pai, El Chuli y El Cabra, que la mimaban y la querían. Llevado por mi incontinencia verbal y gestual, me arrodillé ante ella y le dije que no me conocía de nada, pero yo a ella sí y que me parecía la mujer más divina del mundo. Con una aplastante elegancia me respondió: "¡¡¡Cómo vas a decirme eso tú a mí, si a la divina (refiriéndose a mi mujer, Olvido) la tienes en casa!!!

Carmina dejó este mundo muy joven, no sin antes haber vuelto al mundo de la televisión por la puerta grande en formato de colaboradora de lujo en programa de máxima audiencia. Allá donde esté, estará armando la marimorena con su clase, belleza, educación y saber estar. No tengo ninguna duda.

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Chica Diez

Al más puro estilo chica Playboy, en este caso chica Diez Minutos, Carmina posa para nosotros en una sesión playera. Derrochando sensualidad y dulzura a partes iguales.

Bellezón sin igual

Irresistible. Nadie pudo contenerse a tal explosión de belleza. Aquí, en uno de sus míticos y múltiplesus tres tesoross posados veraniegos, dando testimonio de una belleza sobrenatural que hizo mella en todos los hombres que tuvieron la suerte de conocerla. Sin embargo, ella, modesta y prudente, jamás fue consciente de lo impresionante (por dentro y por fuera) que era. Grande Carmina.

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Sus tres tesoros

Ejerciendo de madraza con sus tres hijos: Fran, Cayetano y Julián. Siempre se preocupó de que a sus hijos no les faltara de nada: buena educación, buenos colegios y un amor "hacia el infinito y más allá…"

Marbella y playboys

Tras romper con Paquirri, dio rienda suelta a una agitada actividacontra viento y maread social que la llevó a ser protagonista de todas las fiestas. Aquí, con Antonio Arribas, playboy de la época dorada marbellí, con quien mantuvo un romance.

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Contra viento y marea

El día de su primera boda, enamoradísimos los dos y plantando cara a las oposiciones familiares, que no pudieron frenar la inicial y absoluta pasión que se disiparía años más tarde.

Una novia divina

Posado nupcial con un espectacular vestido diseñado por Herrera y Ollera en el que Carmina mostraba sus dotes como maniquí: antes de casarse llegó ser modelo desfilando para el genio Balenciaga.

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La "bruja" lola

Como una pitonisa, Lola Flores advirtiéndola con su mirada de que ese matrimonio se rompería, y una de sus mejores amigas, Lolita Flores, tendría un corto romance con el torero. A pesar del enfado inicial de La Divina, la amistad con Lolita volvería a su cauce.

Pasión árabe

Nunca un caftán lució tan bien en el cuerpo de una mujer. Postal idílica de Carmina con su segundo marido, Julián, jarrón incluido, con reminiscencias del universo marroquí que tanto la entusiasmó a lo largo de su vida. Pasó largas temporadas en Tánger y Marrakech.

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Ejerció de periodista

Además de escribir sus primeras memorias para 'Diez Minutos', durante una época Carmina ejerció de periodista con su sección "Frente al espejo", donde sonsacaba a las famosas sus trucos de belleza. Aquí, junto a Paquita Rico.

De cóctel en cóctel

Un día cualquiera, en un cóctel cualquiera, Carmina junto a otras 'reinas' como Cari Lapique y Encarna Sánchez. Viva la vida social. Algo que Carmina siempre tuvo muy claro.