Álex Ubago: "Soy un padre implicado, hago de todo"

Es un chico con suerte. Tiene una familia a la que que adora y una profesión con la que sigue disfrutando como un niño. El vasco estrena disco, 'Canciones impuntuales'.

Lo más popular

Sigue con la misma ilusión que a los 20 años, cuando despachó más de un millón y medio de copias con su debut, "¿Qué pides tú?". El próximo 5 de mayo lanza su séptimo disco, "Canciones impuntuales", once temas que se mueven entre el amor y el desamor. Cuando deja la guitarra, Álex vive por y para su familia. Hace cinco años se casó con María Alcorta y tienen dos niños, Pablo, de cuatro, y Manuela, de uno. De todo nos habló en el hotel Dormirdcine, de Madrid.

Publicidad

Tu disco lleva por título 'Canciones Impuntuales'. ¿Llegan tarde, a deshora?

No (risas). Cuando elegí el repertorio me di cuenta de que más de la mitad de los temas hablaban de desamor, escritos justo en un momento en el que yo no estoy viviendo eso. Hay un cierto anacronismo entre las letras y mis vivencias personales, que por suerte son otras.

Pero el amor sigue siendo tu principal fuente de inspiración.

Sí, pero ahora creo que escribo más sobre el amor real. Llevo cinco años casado, tengo dos niños, las letras ya no son sobre las mariposas en el estómago, son más maduras.

Lo más popular

Cuatro años sin disco nuevo. ¿Se te ha hecho larga la espera?

¡Un poco! Lo grabamos en verano de 2016 y ya tengo muchas ganas de que la gente lo escuche y de volver a los escenarios.

A la hora de componer, ¿eres de inspiración o de trabajo diario?

Yo creo que lo segundo. La inspiración existe, pero tienes que trabajar, tener disciplina y darle vueltas a las cosas.

Tú fuiste famoso de un día para otro y siendo muy joven. ¿Quién te mantuvo con los pies en el suelo?

Mis padres son los que siempre me han guiado. La verdad es que lo siguen haciendo a día de hoy, son una referencia fundamental para mí. Mis hijos ahora tampoco me dejan concentrarme en tonterías, son los que me empujan a la vida real. Hay que relativizar cuando te vienes arriba.

¿Ser padre te ha cambiado la manera de entender la música?

Hay canciones que nunca habría escrito si no fuera por ellos, pero sobre todo me ha cambiado la manera en que me tomo la vida en general. Desde que tengo a los niños hago todo con más ilusión, más ganas, más pasión.

¿Qué dice tu hijo mayor de tu música? ¿Le gusta?

Ahora empieza a darse cuenta de lo que hace su padre. Pero vamos, muchas veces le meto al estudio, me atiende un minuto y pasa de mí (risas).

Si el día de mañana te dijesen que quieren dedicarse a esto. ¿Qué consejos les darías?

Yo les diría que mejor que les fiche el Real Madrid. Es broma, les aconsejaría que estudiaran, que aprendiesen a tocar instrumentos, canto, que se empapasen de escuchar música…

¿Te gustaría?

Pues no sé qué decirte. Fíjate que yo me dedico a esto, es mi vida, pero quizás preferiría que trabajasen en otra cosa. Me los imagino viajando, todo el día de aquí para allá con la guitarra….

¿Eres un padre implicado?

Mucho. Cuando estoy, hago de todo: pañales, biberones, llevarles al colegio, les busco…

¿Con dos te plantas?

Eso deberíamos preguntárselo a mi mujer. Creo que a mí no me importaría tener uno más. Soy hijo único y creo que tres estaría perfecto, pero después de tener dos María dice que se planta. De momento estamos bien así, pero no cerramos esa puerta a la familia numerosa.

A lo largo de tu carrera, ¿cuál es el consejo más valioso que te han dado?

Yo creo que fue mi mánager, Iñigo Argomaniz. Cuando lancé mi primer disco vendí mucho, pero sabía cuatro acordes. Él me dijo: "No te lo creas y sigue formándote". Creo que también es un acierto saber ser feliz con lo que uno tiene.

¿Has vivido muchos altibajos?

Yo tuve la suerte de pillar una época buena, donde se vendían muchos discos, pero también he tenido trabajos menos vendedores. Hay que saber valorar lo que se tiene, independientemente de las cifras. Tengo salud, una familia increíble, puedo dedicarme a lo que me gusta desde hace 16 años. ¿Qué más puedo pedir?

Tú eres un romántico, pero con los años ¿no le empiezas a ver las 'costuras' al amor?

Espero que no se caiga un mito, pero yo cuando más romántico me pongo es cuando me siento a escribir. Soy detallista, cariñoso, pero luego soy muy de andar por casa. No estoy todo el día con la rosa en la boca y cantando debajo del balcón (risas).

Podrías ser el yerno ideal. ¿Algún defecto confesable?

Tengo muchos, pero no los voy a decir aquí. ¡Yo quiero conquistar! Ahora en serio, soy muy cabezota, alguna vez seguro que he sido egoísta, tengo mi carácter… Yo intento ser una buena persona, y eso es lo que quiero inculcar a mis hijos. Nunca he sido un pieza, aunque mis amigos dicen que no soy tan buenín como aparento.

Sigues viviendo en Donosti. ¿Qué te da la ciudad?

Se está fenomenal. Hubo una época que me plantee mudarme a Madrid, incluso me compré un piso, pero la familia tira mucho. He vivido en Buenos Aires, en Miami, pero siempre vuelvo a Donosti, mi casa.

¿Cómo te gustaría verte dentro de diez años?

Feliz. Con mi mujer, con mi música, con unos hijos fuertes…¡Y con pelo! Eso no creo que tenga problema.