Guadalupe Lancho: "Sabina se emocionó en el estreno"

El musical 'Más de 100 mentiras', basado en las canciones de Joaquín Sabina, llega a las 100 funciones. Para celebrarlo, hablamos con su protagonista.

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Cats” o “My fair Lady” son algunos de los musicales que figuran en su currículum. Tras un parón voluntario de seis años en el mundo de los musicales –tiempo que ha dedicado a hacer cine y televisión–, Guadalupe Lancho ha vuelto a los escenarios con el musical “Más de 100 mentiras”, que da vida al mundo de Joaquín Sabina, en el Teatro Rialto de Madrid. El 12 de enero celebra las 100 representaciones y se edita disco del espectáculo.

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-¿Cómo ha sido volver al escenario seis años después?
-Como montar en bici. Fueron cinco años consecutivos y necesitaba cambiar un poco de dinámica.

-¿Escuchabas a Sabina?
-De pequeña oía sus canciones, no las escuchaba. Nunca llegué a conocer sus letras hasta ahora. Me parece uno de los poetas de nuestra generación.

-¿Cómo defines a tu personaje, Magdalena?
-Para describirla siempre me refiero a la letra de la canción “La Magdalena”, del musical, “una mujer con un corazón tan cinco estrellas que hasta el hijo de un Dios se enamoró de ella”.

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-Haces de prostituta, ¿Cómo se lo explicas a tu madre?
-Es muy gracioso. Cuando le digo a mi madre voy a salir en tal película o  serie, ella siempre me dice: “¿Esta vez puedo avisar a tus tíos para que vean la película? (risas).

-¿Has hablado con Sabina?
-Lo conocí en el estreno. Ver al maestro sentado en el patio de butacas escuchando sus canciones fue muy intenso. Él se emocionó mucho. Dijo que no esperaba un resultado así. Se involucró más a partir ese momento.

-Con Álex Barahona, otro de los protagonistas, ya habías trabajado en la película “Lo contrario al amor”.
-Álex es un amor. Siempre digo que detrás de un buen actor hay una gran persona.

-¿Cómo recuerdas tus inicios en la interpretación?
-Fue curioso. Nací en Salamanca y me trasladé a Madrid para ser abogada. Pero no llegaban los trabajos que yo quería. Eso que parecía mala suerte se convirtió en mi mayor fortuna.

-¿Volverías a la abogacía?
-No me lo planteo, pero no sé qué pasará. Si lo retomo será con temas artísticos. Ahora formo parte del equipo docente de una fundación de artes escénicas para discapacitados (Psicoballet de Mayte León), que aplica el mundo de las artes a personas con discapacidad.

-¿El amor es importante para el trabajo?
-El equilibro personal es muy bueno para todo.

-¿Cómo tiene que ser la persona que te dé ese equilibrio?
-Tengo muchas personas que me llenan el corazón, como mis sobrinos, mis hermanas o mi pareja.