Mabel Lozano: "Estamos criando una generación que todo lo quiere al momento, sin coste, sin sacrificio"

Un antiguo convento del siglo XVII, de gran valor histórico, situado en medio de un bosque de encinas, frente al Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte, (Madrid). Qué mejor lugar para hablar sobre los aspectos más ásperos de la vida de las mujeres explotadas sexualmente. Un problema que afecta a millones y que invita a la reflexión, entre otras razones porque Mabel Lozano ha sacado "El proxeneta", un libro de denuncia que vuelve a poner el foco sobre un tema que está a la vista de todo el que quiera verlo.

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El protagonista del libro es un ex explotador de mujeres, ¿cómo lo encontró?

Me encontró él a mí, conocía mi trabajo y a un amigo común le dijo que quería conocerme. Había estado en la cárcel de Herrera de la Mancha, condenado por trata de mujeres, pero hay un momento en el que su vida da un cambio de 180 grados y decide colaborar con la policía.

¿Para hacer qué?

Se enamora de una mujer, víctima de la trata, y es entonces cuando se da cuenta de que son seres humanos como tú y como yo, porque lo que hacen los proxenetas es deshumanizar a las mujeres para venderlas.

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Es increíble que esto esté ocurriendo en el siglo XXI.

Lo más increíble, Rosa, es que esas mujeres a las que él había esclavizado fueron a declarar a su favor cuando entró en la cárcel, seguramente porque dentro de los villanos hay escalas. Fue la generosidad de sus víctimas lo que le humanizó.

Me pregunto: ¿qué les mueve a hacer lo que hacen?

El dinero, las ingentes cantidades de dinero que ganan con la prostitución. Todos sabemos el peligro que suponen las drogas, pero ahí siguen vendiéndolas, traficando con ellas. Igual ocurre con la trata.

¿Lo hacen aun a sabiendas de que es un delito?

Estos problemas no tienen nada que ver con la moralidad, tampoco con la sexualidad, tienen que ver con el gran negocio que supone.

¿Legalizar la prostitución mejoraría la vida de estas mujeres?

En Holanda, Alemania y Bélgica está legalizada y no se ha erradicado, todo lo contrario, ha aumentado el negocio porque al final quienes se benefician son los gobiernos. Hay que velar por los derechos de estas personas por encima de intereses de partido o ideologías, porque se ha demostrado que en estos tres países ha habido una involución, ya que han sido muy pocas las que han regularizado su situación.

¿Por qué? Si eso les daría acceso a la Seguridad Social.

Porque al tener que pagar impuestos las someten a mayor explotación. Algunas están endeudadas de por vida con sus captores.

Reconozca que también hay una prostitución consentida.

Si quien decide prostituirse es mayor de edad y lo hace libremente por las razones que sea, nada se puede hacer porque es consentida. Ahora bien, el número es muy inferior a quienes la ejercen obligadas porque están en manos de mafias.

El panorama que me describe es desolador.

Por eso es casi imposible erradicarla. No vale decir que hay que separar trata de prostitución, porque ambas cosas van unidas.

¿Qué herramientas se les puede ofrecer para que salgan de ese infierno?

Trabajo, trabajo, trabajo. Una mujer que viene a España, no tiene para dar de comer a sus hijos, entra sin papeles y endeudada hasta las cejas, qué va a hacer. Hay que darles oportunidades para que salgan del bucle.

Póngame un ejemplo.

De Colombia están llegando las hijas de una generación a las que explotaron salvajemente en España.

Resultado de la pobreza, supongo.

Claro, pero está ocurriendo. Y ni Colombia ha aprendido nada ni España tampoco. Hay que implantar políticas sociales transversales que les ayuden a salir de esos puticlubs, de esos pisos donde las explotan.

Lleva años denunciando todo esto, ¿cree que la escuchan?

Yo a quien más tiro de las orejas es a los gobiernos. En este libro, a los gobiernos de Colombia, Paraguay, y al nuestro, porque lo consienten. Cuando la policía descubre droga en una chabola, la requisan y tiran abajo la chabola, cuando descubren esclavas en un club de alterne, el club no lo cierran.

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Supongo que ha hablado con mujeres políticas.

Sí, todas me dicen lo mismo, la fiscalía, la policía, están haciendo un gran trabajo, y es verdad, pero no hay una Ley Integral contra la trata de mujeres. Hay planes, no leyes para desacelerar la demanda.

¿Qué buscan los hombres en estos clubes?

Sexo de pago porque les resulta barato, económica y afectivamente. Hay una generación de jóvenes que desconocen lo que se esconde detrás de todo eso, y lo más grave, lo relacionan con el ocio. Y eso hace que demanden constantemente mujeres nuevas, cada vez más jóvenes.

¿Machismo puro y duro?

Exactamente. Lo lamentable es que estamos criando una generación de jóvenes que todo lo quiere al momento, sin coste, sin sacrificio.

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¿Qué porcentaje de culpa tienen los padres en todo esto?

No podemos esperar que todo lo hagan en los colegios. Con los hijos hay que sentarse a hablar, hay que inculcarles los valores familiares, el respeto, la igualdad, no solamente prepararles para que sean los mejores en matemáticas, también para que sean buena gente.

¿No hemos avanzado nada en el campo educativo?

Muy poco, al menos en lo que a igualdad de hombres y mujeres se refiere. Prueba de ello es la diferencia salarial que existe entre ambos.

Qué difícil es hoy el papel de padres.

Es una responsabilidad muy grande. Lo peor de la adolescencia es la rebeldía: no vale con prohibirles hacer esto o aquello, hay que ayudarles a que se formen un criterio a través de la educación, y con esos mimbres en su poder ellos tienen que elegir.

¿A sus hijos les educa en la igualdad?

Yo educo a mi hijo para que respete a las mujeres, no para que las cuide sino para que las respete, que es fundamental.

¿Y a su hija?

A mi hija le digo que respete a todos los seres humanos, pero sobre todo que no se deje dominar por ningún hombre. La educación es muy pesada, pero básica para que nuestros hijos se sientan orgullosos de serlo.

¿El deporte hace mejor a las personas?

Sí, pero lo que les influye son los referentes familiares. Hay que sembrar mucho durante la adolescencia. Y los hombres tienen que ser corresponsables. No podemos cargar sobre nuestros hombros el sentimiento de culpa por no habernos dedicado plenamente a ellos, es un trabajo de dos.

¿Cómo le afecta su actividad a nivel emocional?

Me afecta mucho, a veces el dolor me traspasa, pero ahora creo más en los seres humanos porque he visto a gente hacer cosas maravillosas por otras que estaban en situaciones límite.

¿Quién es su paño de lágrimas?

Mi familia, tengo la suerte de tener una familia muy sólida. Acabo de llegar de Perú, donde he conocido a una niña, de la misma edad que mi hija, a quien han violado, apaleado, vejado y a quien su familia ha abandonado. Cómo me voy a sentir después de ver eso, muy mal, me rebelo y tengo ganas de empezar con otro documental que lo denuncie.

¿Cuantas veces le han dicho: déjalo ya?

Mis hijos nunca, porque tampoco hablo tanto con ellos de estos temas. Les he hablado de sexualidad, de prostitución, de todas esas cosas, pero son adolescentes, y no quiero darles la brasa con mi trabajo, aunque saben perfectamente lo que hago.

Y Eduardo, su marido, ¿qué dice?

No dice nada porque es un magnífico compañero de vida. Corresponsable en la educación de nuestros hijos. Tenemos nuestras normas, si él tiene que trabajar (es productor de cine) yo me quedo en Madrid, y si soy yo la que se va, él se queda. Procuramos no estar los dos fuera de casa.

Tiene suerte.

Me hace la vida muy fácil. És el primero que ve mis documentales, que lee el libro, porque también a él le ha cambiado la perspectiva que tenía sobre la prostitución, lo que le ha convertido en mi mejor aliado.

¿No ha pensado en hacer algo más desenfadado?

Sí, después de rodar el documental "Paso corto, mala leche", quiero hacer algo relacionado con la cocina, porque cocino muy bien.

No deja de sorprenderme.

Nunca lo he contado, pero yo, que no soy extraordinaria en nada, sí lo soy en la cocina porque soy hija de familia numerosa y desde muy pequeña, cuando mi madre estaba fuera, me subía a una silla, me ponía un mandil y les hacía espaguetis a mis hermanos. Disfrutaba mucho cocinando.

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¿De quién ha heredado esta afición?

Soy de una familia de grandes cocineras, de grandes reposteras, mi madre siempre me llevaba con ella al horno de mi pueblo a hacer magdalenas.

¿Qué le gusta más?

Una de mis grandes pasiones es reunir a mis amigos alrededor de la cocina de mi casa, que está integrada en el salón y así, mientras yo cocino, puedo estar hablando con ellos. También tengo un pequeño huerto urbano donde siembro mis pimientos, porque cuando termine este documental quiero hacer una trilogía sobre la evolución de determinados alimentos, desde la perspectiva de género.

¿Qué sabores le gustaría que recordasen sus hijos?

Yo cocino con ellos, hacemos galletas, guisos, porque no les gusta la comida sofisticada. Les gusta más el arroz, la carne asada, todo lo que les hago, platos en los que ellos participan. Hacen lo mismo que yo hacía con mi abuela y con mi madre.

Hubo un tiempo en que se ponía en duda la estructura familiar.

Ahora hay más divorcios porque las mujeres se pueden permitir el lujo de divorciarse si no están enamoradas. Cuántas de la generación de mi madre se hubieran divorciado si hubieran tenido un trabajo...

¿Es lo que da libertad a la mujer?

Tener un trabajo, tu propio dinero. Ninguna mujer puede ser libre si no tiene independencia económica.

¿Positiva?

Yo no tengo más retos que lo que voy a hacer hoy.

¿Afortunada?

La suerte tiene que cogerte trabajando.

Defina su cine.

Mis documentales no son sólo de mujeres, son de justicia social. En mi trabajo no se hace pornografía del sufrimiento.

¿Quién es ella?

Nació en Villaluenga, Toledo, el 28 de diciembre de 1967. Modelo, actriz y directora de cine y presentadora de televisión, ha compartido platós con Ramón García, Nuria Roca, Andoni Ferreño y Juan y Medio.

Trayectoria: En 2007 da un cambio radical a su vida profesional tras pasar por la Universidad para estudiar Cine. A partir de entonces, centra su carrera primero como guionista y después como directora de películas-documentales, entre otras: "Chicas nuevas 24 horas", donde aborda en profundidad el tráfico y explotación de las mujeres. Un tema recurrente en su nueva faceta, que culmina con la publicación del libro titulado "El proxeneta", publicado por la editorial Argumentaria. Una historia real y en primera persona de un esclavista de mujeres en España. Mabel ha recibido numerosos premios por su trabajo en favor de las mujeres más desfavorecidas y explotadas.

Familia: Casada con el productor Eduardo Campoy, la pareja tiene mellizos: Jacobo y Roberta.

Su foto favorita

"Aquí estoy junto a Roberta, mi hija, que es una niña divertida, alegre y mi fuente de inspiración".

Estilismo: Mirto. Entrevista realizada en el Hotel Antiguo Convento. Calle Las Monjas, s/n. Boadilla del monte (Madrid). Teléfono: 916 32 22 20

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