Samantha Vallejo-Nágera: "No quiero ser la más rica del cementerio"

La chef abre las puertas de su casa a Rosa Villacastín.

La casa de
Samantha Vallejo-Nágera, en la zona norte de Madrid, es su fiel retrato:
sofás blancos, cómodos, en los que resaltan los cojines de colores
,
la mesa baja, grande, construida con maderas de embalaje, las fotos de
sus hijos colocadas con mimo por aquí o por allá. Un espacio abierto
desde el que se accede a la cocina, repleta de cacharros de todas las
épocas y tamaños, y a la habitación principal, donde nos instalamos para hacer la entrevista mientras la maquilladora se centra en su trabajo, siguiendo las instrucciones de Samantha, que prefiere los tonos naturales que realcen el dorado de su piel.

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"Donde mejor se vive es en España, pese a la crisis"

Qué casa tan bonita, Samantha
¿Te gusta? A mí siempre me ha gustado rodearme de un entorno agradable y de cosas bonitas, porque es algo que creo que aprecia la gente. Me gusta ese estilo maximalista, en el que prima el blanco y la luz.

¿Una pasión que le inculcó su madre?
Mi madre tiene un gusto especial, un gran sentido de la estética y de las proporciones, aunque nunca está contenta con lo que hace.

¿Alguno de sus hijos apunta maneras de artista?
A mi hija Cloe, que es la mayor, no le interesa nada, pero Diego, que tiene 5 años y es el pequeño, es bastante maniático con sus cosas, aunque habrá que esperar para ver por lo que se inclina.

En su familia todos son artistas.
Diego no sé si saldrá artista pero guapo es a rabiar, lo son todos, porque todos son guapos, simpáticos, son niños muy independientes que se van solos en avión o en el tren. Yo les exijo mucho, porque quiero que no dependan de nadie, que se impliquen con las causas solidarias, me gusta que compartan su hucha con quienes más lo necesitan, es la mejor manera de que aprendan a valorar las cosas.

¿Así le educaron a usted?
Yo, con seis años ya tenía un puesto de piedras que vendía en La Granja, trabajaba a medias con un amigo mío. Mi pasión han sido los viajes, estuve dos años en Londres, otros dos en Colombia, uno en Nueva York, siempre de mochilera porque es como mejor se conocen los países.

¿Los nacionalismos se curan viajando?
Te voy a decir una cosa, donde mejor se vive es en España, pese a la crisis; este sol, esta luz, esta alegría no lo tiene ningún otro país. Me gusta esa actitud de los disfrutan con cualquier cosa, un café o una cerveza.

"Mi hijo Roscón es un crack"

¿Es cierto que se ganaba la vida en Nueva York haciendo paellas por las casas?
Iba en patín y llevaba los ingredientes en una especie de saco, pero llegó un momento que me apetecía volver. Yo no tenía intención de montar allí ningún negocio, lo hice para sobrevivir.

¿Qué hay de nuevo en su libro 'Samantha y Roscón'?
Está destinado a las mamás o a los papás, pero también a los niños para que aprendan a cocinar. Lo he hecho con Roscón (Patrick, el tercero de sus hijos), que es un ejemplo de integración porque, como ya sabes, nació con síndrome de Down.

¿A Roscón le gusta la cocina?
Mi hijo es un crack, lo son todos los que son como él, porque es divertido, alegre, le gusta bailar, es un niño que necesita muy poco para ser feliz. Por eso en este libro hemos intentado que las recetas sean fáciles de cocinar, y la decoración de las mesas divertidas.

¿Niños como el suyo están integrados en la sociedad?
Los niños con Síndrome de Down tienen la vida súper cubierta, hasta los 20 están escolarizados, después, si quieren, van a la Universidad o a centros donde les enseñan a ser totalmente independientes. Algunos se van a vivir a pisos donde ellos tienen que hacérselo todo, la comida, la cama, la limpieza...

¿Es el más mimado?
Sí, por sus hermanos, por los míos, por mi marido, por mí, por mi madre y por toda la familia, porque se hace querer mucho.

¿Cuando entró en MasterChef, pensó que tendría tanto éxito?
No. Es un programa que desde el principio tiene muy buenas audiencias pero no sólo eso, yo creo que ha marcado un antes y un después en la vida de los españoles, porque tanto los jóvenes como los mayores se han metido en la cocina a probar recetas, productos nuevos, y hablan de cosas que nunca antes habían hablando en sus casas. Me sorprende lo rápido que aprenden a cocinar y cómo evolucionan de bien.

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" Me gusta disfrazarme, me gusta llevar cosas originales y divertidas"

¿No se abusa de la nueva cocina?
Es lo que se lleva, es una mezcla de la cocina tradicional y de la alta cocina.

¿Qué es lo que más le gratifica del concurso?
Que la gente me pare por la calle para decirme que le gusta, que ha aprendido a hacer cosas que ni imaginaba...

¿Por qué se muestra seria si no lo es?
Es mi papel, piensa que los concursantes se están jugando mucho y es lógico que les trate con seriedad. Cada uno nos comportamos como marca el guión, pero entre nosotros lo pasamos genial porque tanto Jordi como Pepe son estupendos.

¿No hay competencia entre ustedes?
No la tenemos porque cada uno fuera de la tele tiene su negocio y su vida.

¿Y con Eva González, cómo se lleva?
A Eva le cuesta abrirse pero después de cuatro años nos hemos hecho amigas, nos reunimos en su camerino y lo pasamos muy bien.

Me gustó el conjunto que llevó a la boda de Eva y Cayetano.
Debe ser a la única, porque me pusieron verde. Yo tengo un montón de ropa antigua, la falda que llevaba y la blusa lo eran. A mí me gusta disfrazarme, me gusta llevar cosas originales y divertidas.

"La delgadez se valora tanto porque la ropa queda mejor"

¿Sigue la moda?
No, a mí me gusta vestir rara, una mezcla de hippy, ropa antigua, pero sobre todo con mucho colorido y que no me cueste mucho, porque a mí me gusta gastar el dinero en viajar, en salir con mis hijos y mi marido. No quiero ser la más rica del cementerio, el dinero está para gastarlo, para disfrutar, para que mis hijos vayan a buenos colegios, pero no para bobadas.

¿Qué hace para conservarse tan bien?
Me cuido mucho, me gusta comer de todo pero bien, intento no probar los fritos, las grasas y si, por ejemplo, como cochinillo pues por la noche me tomo un yogur y listo. Yo todos los días me peso, y si veo que he ganado 2 kilos pues hago ejercicio, tomo cereales, ensaladas, pechuga de pollo, el secreto está en la preparación.

¿Por qué se valora tanto la delgadez y la juventud?
La delgadez, porque la ropa queda mejor, y la juventud porque es una faena envejecer. Yo para estar bien he tenido que sacrificarme, tengo tendencia a engordar.

¿Pasaría por el quirófano?
No creo, me gustan las mujeres sin retoques, creo que están más guapas. Mi madre nunca se ha hecho nada y está guapísima.

¿Qué tiene en común con Colate, su hermano?
Somos los extrovertidos de la familia, pero es que en familia hay de todo: escritoras, mi hermano mayor, que es un intelectual, mi hermana, que le gusta pintar, es una familia muy plural.

¿Cómo se relaja?
Verás, cuando yo empecé a colaborar en 'Canal Cocina', lo que más me relajaba era cocinar, pero cocinar charlando con los amigos, como estarías en tu casa.

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"Siempre he dicho que quien no quiere no sale en las fotos"

Y la energía, ¿de dónde la saca?
De la cocina, de estar activa, pararse es morir un poco, yo no serviría para estar sin hacer nada. Y de respirar aire puro en el campo, ya sabes que yo vivo a caballo entre Madrid y Pedraza. Allí cargo la pilas.

¿Cómo ha conseguido mantener su vida privada alejada de las cámaras?
Siempre he dicho que quien no quiere no sale en las fotos, siempre he creído que si tú tienes un comportamiento normal, la Prensa lo entiende y te deja en paz. Otra cosa son los futbolistas o los toreros, pero el resto, no tenemos por qué quejarnos.

¿Dónde pondría el límite entre lo privado y lo publico?
Yo nunca me detengo en un photocall cuando estoy trabajando, por ejemplo, procuro eludirlo siempre que puedo, salvo que un cliente me lo pida. Es raro que vaya a fiestas, porque con cuatro hijos no me queda tiempo, y para las cosas que me interesan tengo una empresa de comunicación que me lo gestiona todo.

¿El éxito de la tele le ha influido en su trabajo?
Siempre ayuda, porque al conocerte más gente, te encargan más cosas. No sólo la gente te quiere más, también te piden que colabores en más causas, y una de las cosas más gratificantes para mí es el cariño que me demuestran los niños.

Pocos saben que empezó en Horcher.
Yo empecé por una apuesta, cenando con un señor que me dijo que no valía para nada y que no aguantaría el ritmo de su restaurante. Tanto me picó en mi amor propio que me compré un uniforme y me presenté a trabajar. Así fue como entré en Horcher, donde Carlos Horcher, el jefe de cocina, me enseñó la base de la cocina tradicional, donde descubrí mi gran pasión.

¿Qué le pide a la vida ahora?
Salud para mí, para mi gente, y para todos los que quiero porque cuando no la tienes te das cuenta de lo valiosa que es.

La firma

Samantha nació el 7 de octubre de 1969 en Madrid. Estudió en el Liceo Francés y después hizo Paisajismo. Desde hace años organiza caterings en Pedraza. Está casada con el enólogo Pedro Aznar y es madre de cuatro hijos: Cloe, Pedro, Patrick y Diego.

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Mi foto favorita

"Esta foto en la que estoy con Roscón, vestidos como si fuéramos a actuar en el circo, me encanta por su colorido, por los gestos, y por los colores típicos de un espectáculo que despierta la imaginación de los niños".