Rajoy activa el protocolo de honras fúnebres a Suárez con tres días de luto nacional

Mariano Rajoy hizo una declaración institucional alabando la figura de Adolfo Suárez y anunció la aprobación de un decreto ley por el que se declara luto nacional de tres días por su muerte, en los que se celebrarán las honras fúnebres de Estado al primer presidente de la democracia.

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El "mejor homenaje" que los españoles pueden rendir al primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez, es seguir "el camino que él marcó de entendimiento, concordia y solidaridad. Nos ha dejado uno de los grandes hombres de nuestra época", afirmó en una declaración institucional, realizada en el Salón de Tapices de la Moncloa, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras conocer la noticia de su fallecimiento.

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El mandatario anunció la aprobación de un real decreto por el que se declara luto nacional durante tres días, en los que se celebrarán las honras fúnebres de Estado, y las banderas ondearán a media asta en todos los edificios públicos y en los buques de la armada.

El Gobierno y las más altas instituciones del Estado se habían reunido el viernes, tras el anuncio del empeoramiento hecho por Suárez hijo, para poner en marcha los mecanismos protocolarios para honrar al expresidente.

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La Presidencia del Gobierno cuenta con un guión protocolario a seguir en los actos fúnebres de las más altas personalidades del Estado. Hasta ahora son dos los precedentes de su puesta en práctica: con el fallecimiento del presidente Leopoldo Calvo Sotelo y con el de Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, ha ofrecido a la familia Suárez el Congreso como lugar para la capilla ardiente abierta a la ciudadanía. Los hijos del expresidente lo han aceptado, aunque a esta hora del domingo no se sabe si la capilla ardiente se abrirá el domingo, o lo que parece más seguro el lunes por la mañana. La familia velará en la intimidad al presidente en la intimidad y después se activarán los actos públicos.

El féretro será conducido hasta la Puerta de los Leones del Congreso, la principal que únicamente se abre cuando el Rey visita la Cámara o se celebra la jornada de puertas abiertas a los ciudadanos.

El cortejo fúnebre estará precedido por un retén de la Policía Municipal y será seguido por otro de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. El ataúd, cubierto con la bandera nacional y portado por militares, será recibido, con las notas del Himno Nacional, en la escalinata de la Cámara baja donde aguardarán los representantes de las altas instituciones: presidente del Gobierno, del Congreso, del Senado, del Tribunal Supremo, del Constitucional...

Cuando falleció Leopoldo Calvo Sotelo, los Reyes de España acudieron a la capilla ardiente, instalada en el salón de Pasos Perdidos una hora después. Sin embargo, en esta ocasión, y dada la estrechísima relación que unió a don Juan Carlos con Adolfo Suárez, no se descarta que el monarca también esté presente a la llegada del féretro. Don Juan Carlos, además impondrá al fallecido varias condecoraciones que se colocarán a los pies del féretro.

La capilla se instalará en presencia de la familia y las más altas autoridades y, una vez que los Reyes abandonen el Congreso, se abrirá al público. Con Calvo-Sotelo permaneció instalada un día completo, aunque durante la noche se cerró. En todo momento el féretro de Suarez estará custodiado por soldados de los tres Ejércitos y por miembros de la Guardia Civil.

Cuando la capilla se clausure, el ataúd se despedirá con honores de Ordenanza y el Himno Nacional. Podría repetirse, además, la ceremonia de homenaje póstumo que se celebró para Calvo Sotelo en la Plaza de Neptuno con toque de oración, salva de honor y desfile de tropas. Dos o tres días más tarde, se oficiará un funeral de Estado en la madrileña catedral de La Almudena.