Julián Contreras, deprimido y arruinado, confiesa que intentó quitarse de en medio

El hijo de Carmina Ordóñez y Julián Contreras ha confesado en 'Sálvame Deluxe' estar pasando por una situación muy delicada que incluso le ha llevado a plantearse quitarse la vida. El joven, que aún no ha cumplido los 30 años, está sumido en una profunda depresión.

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Julián Contreras Jr. sorprendió a los colaboradores de 'Sálvame Deluxe' con unas desgarradoras declaraciones sobre su estado anímico. A punto de cumplir los 30 años, el joven ha confesado estar sumido en una depresión, contra la que lucha con un tratamiento psiquiátrico.

Casi sin poder contener las lágrimas, el hijo de la desaparecida Carmina Ordóñez admitió que en alguna ocasión ha estado tentado de quitarse la vida. "Se me pasó por la cabeza quitarme de en medio. Sí. Además, creo que fue el 10 de agosto, el cumpleaños de mi padre. Fue muy duro. El 11 de agosto falleció, se suicidó, Robin Williams. Y yo pensaba en este señor que había invertido su vida en hacer reír a los demás, cómo podía sufrir tanto por dentro. Yo ese día me rendí. Lo reconozco. Ese día no quise seguir”, dijo.

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Sin embargo, Julián es un joven fuerte que cuenta con el apoyo de los suyos, especialmente el de su sobrina, tal y como el mismo confesó: "Esa noche, si no es por mi madre y aunque sorprenda, si no es por mi sobrina, a quien, como he dicho muchas veces, quiero como a una hija… En ese momento lo vi claro. Ya no podía más”.

El recuerdo de su madre, Carmina Ordóñez, está muy presente en la vida de Julián, que también admitió asustarse al verse reflejado en ella. "Cuando me recetan las mismas pastillas que a mi madre, me derrumbo", afirmó el joven, que está tomando diez pastillas diarias para luchar contra la depresión. “No puedes dormir porque no sabes lo que viene mañana. Te acuerdas de los que ya no están. Te acuerdas de tantas cosas que no pudiste decir y que no pudiste hacer. Mi madre se murió sin que yo pudiera cogerle la mano una última vez. Eso me persigue y me perseguirá toda la vida. Esa noche no quise seguir, pero aquí estoy”.

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El detonante de esta dura situación fueron los problemas económicos que le llevaron a cerrar su restaurante. “He vivido esto sin que lo sepa casi nadie. He procurado no inquietar a mi padre. Pude montar el restaurante con su ayuda… He dejado dinero a gente que conozco y a gente que no. El restaurante seguía funcionando pero llega un momento que se cruzan unos meses malos y empiezan los problemas. Puedo haber dejado más de 50.000 euros… Si los volviese a tener los volvería a dejar. Esa gente me trasladó una necesidad. Por acierto o por error soy así”.

Estas declaraciones no dejaron indiferentes a los colaboradores, en especial a Kiko Hernández, que era gran amigo de Carmina Ordóñez. El colaborador se lamentó de no haber estado lo suficientemente pendiente de Julián en los últimos años y quiso mostrarle su apoyo con un caluroso abrazo.