Eugenia gana a Fran... de momento

La duquesa de Montoro ha conseguido la custodia de Tana en las medidas cautelares impuestas por el juez del Juzgado de Familia de Madrid. Hasta noviembre, cuando se celebre el juicio, la pequeña se queda a vivir con su madre.

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Eugenia Martínez de Irujo vuelve a sonreír y respirar tranquila, al menos de momento. La duquesa de Montoro ha ganado la primera batalla a Fran Rivera en la custodia de su hija Tana. El juez ha dictaminado que la niña siga viviendo con su madre en Madrid.

Las medidas cautelares se mantendrán hasta noviembre, cuando se celebre el juicio. Según informa Vanitatis, durante este tiempo Eugenia tiene intención de que el diestro cumpla a rajatabla el convenio, pudiendo ver a la niña fines de semana alternos. No habrá tanto flexibilidad como antes, cuando había buena relación en la pareja, y si el torero cambia de planes tendrá que avisar con 24 horas de antelación.

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Eugenia Martínez de Irujo salía del juzgado este martes 18 sola y feliz después de haber conocido la noticia. Su semblante era mucho más relajado que esa misma mañana, cuando llegó muy temprano, poco antes de las nueve, al juzgado de Familia de Madrid con su abogada, Cristina Peña. Le esperaba una cita que le quita el sueño desde el pasado mes de junio, cuando Fran la demandó para solicitar la guardia y custodia de su hija. Fue un jarro de agua fría que le ha supuesto uno de los mayores disgustos de su vida. Por eso, la duquesa, vestida con vaqueros y camisa blanca y tapándose el rostro tras unas gafas de sol, llegaba con aspecto muy serio.

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Minutos después Fran Rivera llegaba también acompañado de su abogado, con aspecto mucho más sonriente y relajado. El torero quiere que su hija se vaya a vivir a Sevilla con él, tal como la niña ha pedido.

Eugenia, por su parte, asegura que lo mejor para la niña es seguir con la vida que tenía antes de estudiar en un internado británico, y volver a las clases junto a los que fueron sus amigos y compañeros. Ambas partes están presentando sus alegaciones en algunos momentos.

Eugenia y Fran siempre habían estado de acuerdo en relación a los asuntos académicos de su hija; sin embargo, la demanda del torero ha acabado con la buena sintonía que mantenían. A pesar de que Fran asegura que no pone en duda la actuación de Eugenia como madre, la decisión de quererse llevar a su hija a Sevilla no ha caído nada bien en casa de los Alba. Doña Cayetana, abuela de la pequeña, también será escuchada por el juez ya que ejercerá como testigo a través de un escrito. La duquesa de Alba quiere que su nieta siga con su vida en la capital.

A la espera de la resolución del juez, Tana ha reanudado sus estudios en Madrid; sin embargo, por si el juez da la razón a Fran, el torero tiene reservada una plaza para ella en un colegio sevillano.