La Duquesa no habría celebrado sus 89 años de haber visto la brecha familiar

Este 28 de marzo Cayetana Fitz-James Stuart habría cumplido 89 años en un ambiente familiar cargado de tensión por las diferencias surgidas entre sus hijos. Pese a que el duque de Huéscar asegura que siempre protegerá a su hermana Eugenia y que a Alfonso Díez no le faltará nada, el clan parece resquebrajarse.

Desde que Carlos Fitz-James tomara las riendas de la Casa de Alba han sido muchos los cambios que han afectado a la familia. Mientras su madre, que este 28 de marzo habría cumplido 89 años, siempre se ocupó de ofrecer las máximas facilidades a sus hijos y a su marido, Alfonso Díez, el hijo mayor de la fallecida Duquesa de Alba no está dispuesto a mantener a sus hermanos.

El primero en sufrir los cambios producidos a raíz del fallecimiento de Cayetana fue su viudo, Alfonso Díez. Tras la muerte de Cayetana, su hijo Carlos decidió cerrar el Palacio de Las Dueñas, donde residía el matrimonio conyugal. El palacio, además, no está abierto al público.

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Por otro lado, Fernando y Cayetano se han visto obligados a abandonar el palacio de Liria, donde ahora reside Carlos en solitario. "Trabajaré para la casa, porque ya mi hermano Carlos se ha hecho cargo de sus cosas. Espero que continúe el legado de mi madre; de no ser así, sería un fracaso. Mi futuro está en la marca Casa de Alba, de la que soy director, impulsor y administrador único", señaló en su día Cayetano.

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Eugenia Martínez de Irujo también se podría haber visto afectada por los cambios introducidos por su hermano Carlos. Hace unos días se publicaba que el nuevo duque de Alba le había comunicado que tendría que abandonar el piso contiguo al madrileño Palacio de Liria en el que vive desde hace 15 años y que ahora es propiedad de su hermano. Sin embargo, el propio duque de Huéscar ha desmentido la noticia, asegurando que siempre protegerá a su hermana y que le quieren pintar como el ogro del cuento y no lo es.

Sobre Alfonso también ha asegurado que le está muy agradecido por cómo se portó con su madre, que nunca le faltará de nada y que la hipoteca de la casa de Sanlúcar de Barrameda la está pagando el primogénito de la duquesa de Alba.

Lo que sí quiere Carlos Fitz-James es conseguir ingresos para subsanar los gastos de mantenimiento y habría solicitado una auditoría para conocer bien cómo están las cuentas.