Arantxa Sánchez-Vicario no sentará en los juzgados a sus padres

La extenista Arantxa Sánchez Vicario ha solicitado en los juzgados una negociación para evitar el juicio contra sus padres en el que quería recuperar el piso en el que vive el matrimonio en la Diagonal de Barcelona y que ella les cedió cuando era jugadora en activo.

Lo más popular

Finalmente, la sangre no llegará al río, al menos de momento. Arantxa Sánchez-Vicario ha decidido parar el juicio que debía celebrarse este 27 de septiembre y en el que pedía la anulación del documento en el que otorgó a sus padres el uso de una vivienda en la Diagonal, en Barcelona, propiedad de una sociedad mercantil suya. La tenista ha solicitado en los juzgados una negociación y sus padres y el administrador, también demandado, han aceptado entrar en esta nueva fase.

Publicidad

En la lista de testigos que iban a estar presentes en la vista se encontraba su hermano Emilio Sánchez Vicario, la persona más cercana a Arantxa en su juventud y del que se ha distanciado debido, precisamente, al contencioso por el lujoso piso de la ciudad condal y al hecho de que el mayor de la saga apoyó a sus padres cuando la extenista abrió la caja de los truenos. Ocurrió cuando acusó a sus progenitores en sus memorias tituladas “¡Vamos!” (su famoso grito de guerra) de haberla anulado como persona y dilapidado su fortuna.

Lo más popular

El inmueble perteneció primero a Emilio, quien, ante una necesidad de liquidez, planteó el problema a la familia. Entonces, Arantxa se negó a que sus padres se fueran de allí y le compró el piso. La extenista ha querido venderlo para hacer frente a su deuda con Hacienda de 3,5 millones de euros de multa por tributar en Andorra cuando vivía en España, pero sus padres se negaron a desalojarlo.

 

La actual capitana del equipo español de la Copa Federación, que ha confesado estar en la ruina, pide a sus padres cuentas de los 45 millones de euros que ingresó durante sus años de gloria y que, supuestamente, han desaparecido. Ante la nueva iniciativa de Arantxa, de pedir una negociación, se espera que próximamente se celebre una reunión entre los abogados de ambas partes para encontrar una salida beneficiosa para todos. Arantxa ha dado un plazo de 60 días para llegar a un acuerdo.

La familia de Arantxa culpa del conflicto a su actual marido, Josep Santacana (antes estuvo casada con el periodista Joan Vehils), con el que tiene dos hijos, Leo y Arantxa. Hace cuatro años, los padres y hermanos de Arantxa se opusieron a su boda con Santacana, al que acusaban de casarse por el interés para afrontar las deudas millonarias generadas como comisionista de subastas que le acosaban. “Desde que se casó con él, todo cambió”, dijeron en su momento desde el entorno familiar.