La directora de la cárcel dice que no hay trato de favor para Isabel Pantoja

Ante las quejas de los funcionarios que señalan que Isabel Pantoja goza de privilegios en la prisión donde cumple condena por blanqueo de capitales, la directora del centro, María Isabel Cabello, ha negado que exista ningún trato de favor hacia la tonadillera.

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Tras ser acusada Isabel Pantoja por funcionarios y compañeras de privilegios dentro de la cárcel, la directora del centro penitenciario de mujeres de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla, ha hablado para desmentirlo, como ya hiciera el propio abogado de la tonadillera. María Isabel Cabello ha dicho en 'El programa de Ana Rosa' que "es absolutamente falso" que la cantante haya recibido un trato de favor estando en prisión.

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"Siento vergüenza porque todo es totalmente falso", ha confesado María Isabel, además de dejar claro que en el centro penitenciario no se está viviendo ningún momento de crispación, como se llegó a decir, y que todo dentro de la cárcel trascurre con normalidad.

La directora del penal ha explicado que "Isabel Pantoja no ha hecho nada sancionable" y ha recalcado que "nunca voy a hablar de una interna, sólo quiero decir que esta mujer está viviendo en total normalidad".

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En 'El programa de Ana Rosa' también se ha apuntado que las acusaciones contra Pantoja podrían deberse a un grupo de funcionarios no afines a la directora que estaría buscando hacerla daño.

Los funcionarios denuncian
Entre las situaciones irregulares que han salido a la luz pública figuran que el pasado 1 de junio, día en que Isabel Pantoja comenzó a disfrutar de su primer permiso penitenciario, desayunó dentro de las instalaciones del economato de la prisión de Alcalá de Guadaíra, en un lugar al que las presas tienen prohibido el acceso. Pero es más, la cantante almorzó junto a la directora y el subdirector del centro penitenciario. A todo esto se suma, además, que a la hora de despedirse lo hicieron con dos besos, según testigos presenciales.

Otra irregularidades hechas públicas por El Mundo son tan llamativas como que miembros de la dirección le llevan alimentos como caña de lomo de vez en cuando a su celda. También se ha denunciado que el pasado 6 de mayo Pantoja decidió salir del módulo en el que se encontraba -donde supuestamente hace trabajos de confección- para regresar a su celda y "fumarse un cigarro"... Este episodio es más grave porque Pantoja quiso salir por una puerta a la que llaman 'rastrillo' sin una orden escrita por un superior, como mandan las reglas, a lo que la funcionaria de turno se negó. Al día siguiente, la trabajadora del centro penitenciario recibía un escrito de la directora pidiéndole que explicara lo sucedido. Todo esto hace que parezca que es la cantante quien gobierna en la prisión, y es que los funcionarios se quejan de que ven menoscabada su autoridad.

Pero los privilegios de Pantoja van más allá, pues como informa el periodista Quico Alsedo en el regreso de la cantante a prisión tras el permiso, el 5 de junio, accedió a las instalaciones penitenciarias con más bultos de lo permitido. Según las normas, el interno debe volver al centro con el mismo número de bultos con los que salió pero en su caso abandonó la cárcel con uno y volvió con tres. Una de las bolsas se la quedó ella y las otras dos se las dio a dos internas de confianza, que se las llevaron a la zona de 'Ingresos' y ahí a su celda, donde fueron inspeccionadas irregularmente pues se debía haber hecho en 'Ingresos'. Por cierto, que Isabel también accedió de nuevo a la cárcel irregularmente pues lo hizo por la zona de 'Comunicaciones'.

Precisamente al registrar una funcionaria los dos bultos que la madre de Kiko Rivera había entrado irregularmente en la prisión, en el interior de su celda, se produjo un enfrentamiento por la inspección.  Pantoja le gritó a la jefa de servicio: "El cacheo de mis cosas ha sido una humillación porque la funcionaria ha puesto los zapatos encima de la ropa para manchármela". A esto se añade que después le espetó al subdirector de Seguridad: "¡Esto es una vergüenza! ¡Esto es intolerable!". A todo esto, el subdirector había sido el encargado de llevarle en mano el tercer bulto desde la entrada a la celda, algo también contrario a las normas.

La dirección volvió a preguntar a la funcionaria por el incidente, como demuestra este parte:

A todo esto se une que, según los funcionarios, se le gestionó el permiso en sólo 5 días, cuando lo habitual excepto en caso de muerte de un familiar, se tarda al menos 15 días. Eso sí, no tuvo toda la suerte que buscaba pues solicitó seis días de permiso pero como le concedieron cuatro, cuando regresó a la cárcel no estaban en sus puestos los 'funcionarios adeptos' a la dirección, por lo que le pudieron toda las trabas oportunas para que no hiciera y deshiciera a su antojo.