Arantxa Sánchez Vicario firma por fin la paz con sus padres

La extenista Arantxa Sánchez Vicario ha llegado a un acuerdo extrajudicial con sus padres y ha accedido a retirar la querella que interpuso contra ellos en la que los acusaba de haberla dejado en la ruina. A cambio recupera dos de sus casas, que tienen sus progenitores en usufructo.

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La paz parece haber vuelto a la familia Sánchez Vicario. La extenista Arantxa Sánchez Vicario llevaba varios años enfrentada a sus padres, Emilio y María Luisa, a quienes acusaba de haberla dejado en la ruina a pesar de los 45 millones de euros que ingresó durante sus años de gloria en las pistas de tenis.

El acuerdo al que la campeona de Roland Garros ha llegado con sus progenitores establece que recupera un lujoso piso de 200 metros cuadrados situado en la Diagonal, en una excelente zona de Barcelona, propiedad de una sociedad mercantil de la deportista y que en este momento está ocupado por el matrimonio Sánchez Vicario. El pacto supone que cuando muera Emilio, que sufre alzhéimer, la madre de Arantxa abandonará la vivienda en un plazo máximo de tres años, y la casa quedará en manos de su propietaria.

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Por otro lado, los padres de la extenista se comprometen a abandonar también el apartamento situado en un conjunto residencial en S'Agaró, en la Costa Brava, del que disfrutan cada verano y que también es propiedad de su hija. Al parecer, Arantxa querría alquilar o vender esta vivienda para hacer frente a las deudas que todavía mantiene con Hacienda y que, según ella, fueron creadas por sus padres.

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Adiós a las acciones penales
Recuperar sus propiedades no le ha salido 'gratis' a la deportista, pues ella ha tenido que renunciar a seguir adelante con las acciones penales que había puesto en marcha contra sus padres. La primera de éstas fue en 2012, y en la querella  también incluía a su hermano Javier José así como al abogado Bonaventura Castellanos y el gestor Francisco de Paula, las dos personas de confianza que gestionaban su patrimonio por orden de su padre. Aunque en un primer momento la querella fue archivada, en 2013 la Audiencia de Barcelona retomó el caso y ante el juez la extenista declaró: "Estoy en la ruina y quiero que mi familia me explique por qué tengo tantas deudas. Hacienda y Luxemburgo me reclaman cantidades que no puedo pagar".

Otros pleitos que Arantxa tiene con sus padres son por unos fondos de inversión de Mapfre y unos seguros de vida. Al parecer ella los contrató a su favor cuando era soltera y sus progenitores habrían retirado dinero sin su consentimiento ni conocimiento.

Según desvelaba la extenista catalana en sus memorias, 'Arantxa ¡Vamos!', a lo largo de sus 17 años como deportista profesional, habría ganado unos 45 millones de euros, un patrimonio que hasta hace tres años habrían administrado sus padres, a quienes reclamaba un total de 16 millones.

El inmueble que ha recuperado Arantxa (uno de los pisos de este bloque, en la foto inferior) perteneció primero a su hermano Emilio, quien, ante una necesidad de liquidez, planteó el problema a la familia. Entonces, Arantxa se negó a que sus padres se fueran de allí y le compró el piso. La extenista lleva varios años queriendo venderlo para hacer frente a su deuda con Hacienda de 3,5 millones de euros de multa por tributar en Andorra cuando vivía en España, pero sus padres se negaron a desalojarlo. Ahora ya han pactado las condiciones en que lo abandonarán.

Los padres de Arantxa acusaban del conflicto a su marido
La familia de Arantxa siempre ha culpado del enfrentamiento con la deportista a su actual marido, Josep Santacana (antes estuvo casada con el periodista Joan Vehils), con el que tiene dos hijos, Leo y Arantxa. Hace cinco años, los padres y hermanos de Arantxa se opusieron a su boda con Santacana (con él en la foto inferior), al que acusaban de casarse por el interés para afrontar las deudas millonarias generadas como comisionista de subastas que le acosaban. “Desde que se casó con él, todo cambió”, dijeron en su momento desde el entorno familiar.