Cayetano M. de Irujo: ''Al faltar mi madre me he quedado a cero, pero tenía que ayudar a Siria''

Hace unos días se hacía pública la enorme labor del conde de Salvatierra, que ha acogido a dos familias sirias en su cortijo en la localidad sevillana de Carmona. El hijo de la duquesa lo ha hecho en su peor momento económico; sin embargo, movido por la solidaridad y la humanidad no dudó en ayudar. Todo surgió a raíz de un reportaje publicado en La Razón. Así fue.

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El cortijo de la localidad sevillana de Carmona, propiedad de Cayetano Martínez de Irujo, acoge desde hace dos meses a dos familias sirias que han huido de la guerra que está asolando su país.

El conde de Salvatierra conoció la dramática historia de estas dos familias a través de un reportaje publicado en La Razón. Su dramática historia llegó al corazón de Cayetano, que se puso en contacto con la periodista que hizo las entrevistas para conocer a estas familias. Tanto interés tenía en ayudar que sólo dos días después de la publicación de sus historias, las familias sirias y la periodista se reunían en el palacio de Liria para un encuentro de lo más emotivo en el que todos lloraron, también Cayetano.

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El hijo pequeño de la duquesa de Alba confiesa a La Razón que ''siempre he hecho cosas de este tipo, de ayudar a progresar. Con familias de africanos, suramericanos, hijos de trabajadores míos... pero sobre Siria estaba muy sensibilizado (...). Allí no se puede vivir. ¡Hasta bombardean hospitales! (...) Con lo cerca que estaba siguiendo el tema y de repente leo el titular: Prefiero morir en Siria con dignidad que aquí debajo de un puente''.

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Cayetano se sincera: ''Lo que más me llena es ayudar a la gente (...) No era mi mejor momento, yo estaba en plena transición, pero ni me lo planteé, me salió del corazón (...)''.

Aunque les recibió en el palacio de Liria les alertó de que era temporal y así ha sido: ''Al faltar mi madre es lógico que me fuera. Ya estoy viviendo en mi casa. Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Me ocupaba de todo y tenía buenos ingresos. De repente me he quedado a cero, con muchísimos gastos, empleados, con un lío de fincas que hay que dividir... Por eso les decía que aunque me vieran respaldado por un palacio no era así. A mí todo esto se me acabó. Y en medio de todo este embrollo, me llegó este regalo de Dios''.

Cayetano se siente muy agradecido al personal de su finca: ''Lo estábamos pasando tan mal por los cambios, la reestructuración, que incluso ha habido meses que no he podido pagar las nóminas en la empresa de Sevilla (...) Pues imagínate cuando senté a los trabajadores de la finca y les dije: ''Os traigo a dos familas de sirios (...). Me dijeron: Ya sabemos que somos entre una ONG y el arca de Noé. Han sido supersolidarios''.

El conde de Salvatierra ha heredado su pasión por ayudar de su madre, que ya le dijo que ''todo lo mío se proyecta en ti''. Sobre sus hermanos, confiesa que no lo sabían (''sólo lo conocía la gente de Sevilla y mi secretaria''): ''Están alucinados. Me han dicho cosas muy bonitas. Me conocen''.