Fallece el padre de Arantxa Sánchez Vicario, que pudo despedirse de él

Emilio Sánchez ha fallecido en la madrugada de este jueves a los 83 años. Desde el pasado 2 de diciembre estaba ingresado en la Clínica Quirón de Barcelona y su hija, con la que estaba enfrentado desde hace años por sus cuentas durante su etapa como tenista, ha podido despedirse para siempre de él.

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Arantxa Sánchez Vicario llegaba la semana pasada a Barcelona desde Miami. La mejor tenista española de todos los tiempos llegaba a la ciudad condal el viernes para visitar a su padre, Emilio Sánchez, cuya salud estaba extremadamente delicada y sin vuelta atrás. De hecho, ha fallecido esta madrugada a los 83 años en el hospital Quirón.

La exdeportista decidía estar al lado de su progenitor en los últimos momentos de su vida para despedirse de él para siempre, y así lo hico el propio viernes, cuando acudió a verlo al centro sanitario. El progenitor de Arantxa estaba muy delicado desde hacía tiempo, pues padecía alzhéimer desde hacía unos años. La enfermedad se encontraba ya tan avanzada que no conocía a su esposa, sus hijos ni sus nietos.

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La relación de Arantxa con sus padres es muy tensa desde hace años, tanto que a pesar de conocer su enfermedad y cómo evolucionaba, Arantxa estuvo en Barcelona durante las vacaciones navideñas y no visitó a su padre . Recordemos que tiene una relación inexistente con su familia, tan solo habla con su hermano mayor, Emilio. Las cosas empezaron a torcerse entre ellos cuando la tenista conoció y, más tarde, se casó con Josep Santacana, su actual marido y padre de sus dos hijos, Arantxa Jr. y Leo.

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A los padres no les gustaba Josep ya que al parecer acumulaba deudas por valor de decenas de miles de euros. En 2012 todo fue a peor cuando la tenista publicó sus memorias, 'Arantxa, ¡Vamos!', en las que afirmaba que sus padre se habían aprovechado de ella y se habían gastado toda su fortuna. Arantxa consiguió ser la número uno del mundo, ganó tres Roland Garros, un US Open y recibió el premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1998.

La ex tenista leyó, entre lágrimas, un comunicado explicando la situación. En él decía: "Os podéis imaginar lo doloroso que ha sido decidir publicar mis memorias, pero tenía una necesidad vital y no podía seguir simulando una relación inexistente".    

En el comunicado también confirmaba que "no soy una persona desagradecida, siempre he agradecido a mis padres su apoyo, todos los padres hacen lo mejor para sus hijos, sin embargo, conmigo han ejercido un control y una sobreprotección que me han anulado en muchos momentos cruciales de mi vida".  Los desencuentros llegaron a los tribunales. En 2014, un juez dictaminó que Arantxa no podía echar a sus padres del piso en el que residían, en la Diagonal de Barcelona, y que ella se reservaba el derecho de vender el apartamento de S’Agaró (Gerona), a nombre de una sociedad.  

Actualmente la ex tenista reside en Miami donde trabaja como directora deportiva en la Metropolitan International School de la ciudad. Pese a llevar una vida feliz junto a su marido y sus dos hijos, la reconciliación con su familia (sus padres y sus hermanos Marisa y Javier) parece imposible.