Alfonso Díez, el gran olvidado en la boda de los Alba

​El nieto de Cayetana de Alba no ha querido a su "abuelo" en su boda.

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El nieto de Cayetana de Alba, Luis Martínez de Irujo no ha querido su "abuelo" político en su boda. O al menos eso es lo que se desprende de él y su novia, Adriana Marín, que han optado por no incluir a Alfonso Diez en la lista de invitados de su boda.

El feliz acontecimiento, que convertirá a Luis Martínez de Irujo y Adriana Marín en marido y mujer, tendrá lugar hoy en el palacio de Liria, reuniendo a todos los familiares y amigos de la Casa de Alba. Por todo ello, ha llamado la atención que precisamente Alfonso Díez, el viudo de Cayetana de Alba, no haya recibido ninguna invitación al enlace.

Cayetano Martínez de Irujo, Cayetana de Alba y Alfonso Diez en una fotografía de archivo
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Quienes sí han recibido invitación han sido Curro Romero y Carmen Tello; las hermanas Cobo, Ana María Abascal o el sacerdote Igancio Sánchez Dalp, encargado de oficiar la boda y ex confesor de la duquesa de Alba.

Pero, ¿tenía algún interés en asistir Alfonso Díez? Según fuentes cercanas a Díez, "no va a forzar situaciones que ya no tienen mucho sentido". Y es que desde que falleció Cayetana de Alba, Alfonso ha permanecido en un discreto plano, alejado de todo y todos, siendo una de sus últimas intervenciones públicas la realizada en Salamanca, con motivo de un homenaje a la duquesa de Alba, o en el entierro de Enrique Tello, donde mostró todo su pesar por la pérdida de su amigo.

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Sin embargo, y pese al distanciamiento de Alfonso con todos, una de las personas con las que fuentes cercanas a Díez afirman que tiene una buena relación es Cayetano Martínez de Irujo, que "en alguna ocasión le ha llamado por teléfono, mostrando algo de interés", algo que parece ser que no ha hecho el resto de miembros de los Alba.

Así pues, parece que Alfonso Díez no será uno de los rostros habituales en las fiestas y reuniones familiares de quien fuera la familia de su esposa, los Alba. Esto último, un hecho que Díez demuestra asumir con filosofía y sin rencor alguno.