Las críticas de los invitados a la boda de Kiko e Irene

​Terelu Campos, Tamara Gorro y otros invitados han sacado a relucir los detalles más feos del evento.

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'¡Qué tiempo tan feliz!' ha sido el escenario elegido por Terelu Campos para criticar la boda de Kiko Rivera e Irene Rosales. Y es que según la presentadora la celebración le resultó hortera. "Que me perdonen Kiko e Irene pero los fuegos artificiales me parecen una auténtica horterada", sentenció rotunda.

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Pero no sólo se quejó del gusto de los novios, sino también de los regalos que estos hicieron a los invitados: delantales para las mujeres y puros para los hombres. "Yo voy a una boda en la que regalan delantales a las mujeres y se los tiro a la cara", dijo muy enfadada.

Isabel era una madre emocionada porque se casaba su niño

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Tamara Gorro fue la otra encargada de desvelar algunos detalles e impresiones sobre el enlace. Y si hubo algo que le llamó la atención fue la entrada de Isabel Pantoja, que se mostró muy elegante e imponente. "Era una madre emocionada porque se casaba su niño", confesaba Tamara.

Otro detalle que captó la atención de Tamara Gorro fueron las titánicas medidas de seguridad tomadas por la pareja. Parece ser que el miedo a que algún infiltrado pudiera hacer fotos sin autorización obsesionaba a los novios.

Sin embargo, y según comentó Tamara Gorro, nada fue como ella esperaba. Y es que ella "esperaba más postureo y menos naturalidad". Así pues, para sorpresa de Gorro, el enlace resultó íntimo, familiar y muy divertido, pues todos se lo pasaron en grande.

Kike Calleja, otro de los presentes en el enlace, también quiso hablar sobre la boda, aclarando que fue por lo civil por expreso deseo de Kiko, a pesar de que Irene prefería una boda tradicional. Aunque lo que más destacó Calleja es que Isabel Pantoja llorase cuando Chabelita pronunció su discurso, así como cuando su hijo le dedicó la canción 'Amor eterno'.

Así pues, y pese a las críticas vertidas, lo que está claro es que la boda tuvo grandes momentos de diversión, emoción y mostró el lado más sensible de Isabel Pantoja, que disfruta al ver a su hijo sentar al fin la cabeza.