Pepe Sancho deja a sus hijos sólo deudas y nombra a Reyes heredera universal

El testamento de Pepe Sancho, cuya lectura se realizó el pasado 22 de abril en Valencia, viene cargado de polémica. El actor ha dejado a sus hijos la estrictamente la legítima, una sociedad llena de deudas; y a su viuda, Reyes Monforte, el resto, todos sus bienes. 

Lo más popular

La batalla por la herencia de Pepe Sancho no ha hecho más que empezar. El pasado lunes 22 de abril se realizaba la lectura de las últimas voluntades del actor, fallecido de un cáncer a los 68 años el pasado 3 de marzo. La cita, en una notaría de Valencia, fue tensa.

A ella decidió no acudir Reyes Monforte, que no quería verse cara a cara con los hijos del actor y envió a su abogado. Sí se encontraban Antonio Asunción, primo hermano de Pepe y a quien el actor nombró albacea testamentario y partidor de herencia, y sus dos hijos: Alejandro, fruto de su matrimonio con María Jiménez, y Javier, el hijo más desconocido del actor, cuya existencia se supo a raíz de la muerte del actor.

Publicidad

Entre ambos hermanos, que tienen nula relación, hubo cierta tensión. Muy incómoda fue también la presencia de Lluís, hermano del actor, con quien no se hablaba desde hace seis meses y a quien echaron de la notaría porque no le correspondía nada ni tenía necesidad de estar en la lectura del polémico testamento.

Lo más popular

Lo peor no había llegado todavía. La sorpresa vino cuando se realizó la lectura. Pepe, que no quería dejar a sus hijos nada porque tenía una relación casi nula con ellos, les ha dejado la estricta legítima, que se traduce en una sociedad llena de deudas. Por el contrario, a su viuda, Reyes Monforte, le ha nombrado heredera universal, dejándola, entre otros bienes, un piso en Altea, otro en Manises y otro en Madrid, aunque algunas de las propiedades ya estaban a nombre de la periodista, según cuentan amigos íntimos de Reyes.

La polémica ha quedado servida. Queda ahora saber si la familia se pondrá de acuerdo, algo que parece muy lejano por el momento, si no quiere evitar una impugnación.