Marisa Jara: ''Estoy en el peso que tengo que estar''

​La modelo 'curvy' visitó el plató de 'Sábado Deluxe' para hablar de los trastornos alimenticios que sufrió durante dos décadas.

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Tras sufrir dos veces de anorexia y una vez de bulimia, Marisa Jara ha conseguido superar sus problemas delante del espejo y convertirse en una de las modelos más cotizadas del panorama 'curvy'. La sevillana se sentó en 'Sábado Deluxe' para hablar de sus problemas pasados y aportar su granito de arena a un debate sobre la obesidad y los prejuicios que existen en la sociedad hacia ella.

"Unas 3 veces mi compañera de piso me tuvo que llevar al hospital porque no podía ni respirar de cómo tenía el esófago. Lo tenía totalmente quemado", afirmaba la modelo en su vídeo de presentación.

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Sin embargo, nada más comenzar la entrevista quiso aclarar a Jorge Javier Vázquez y Carlota Corredera que todos estos problemas de salud son cosa del pasado. "Estoy viviendo un momento maravilloso, sin presiones y estoy muy contenta y aparte, lo más importante para mí es que estoy en el peso que tengo que estar y estoy sana y estoy fuerte", afirmó orgullosa.

Y es que Jara asegura que está tan contenta con su apariencia y con su peso, que le encanta que le digan lo guapa que está pese a los kilos de más. El haber empezado tan joven en el mundo de la moda fue el principal causante de que empezara a obsesionarse sobremanera con la talla.

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"Yo para estar delgada me tenía que meter dos o tres horas de gimnasio al día, por la mañana a lo mejor desayunaba una manzana, luego un trocito de brócoli, mucha Coca-Cola Light porque me llenaba el estómago y como que me engañaba un poco", recordó apesadumbrada.

La joven pasó de sufrir anorexia a padecer bulimia, algo muy común en la gente con trastornos alimenticios, por lo que Carlota se interesó en saber qué le hizo dar ese paso. "Estaba tan agobiada porque no podía comer y tenía tanta presión… Las primeras veces ni pensé en enfermedad ni pensé en que era peligroso. Evidentemente es antinatural, pero no veía el peligro para nada", afirmó.

Y es que aparte de sufrir un trastorno tan perjudicial, llevaba su enfermedad en silencio con sus allegados y el resto de sus compañeras. "Yo siempre lo negaba. Una compañera mía que incluso llegó a vivir conmigo se daba cuenta, pero yo siempre se lo negaba… Es algo que te da tanto corte que lo escondes, que lo niegas", matizó.

Al ver los estragos del trastorno alimentario, decidió poner fin a sus problemas e intentar salir del pozo sin fondo en el que se encontraba. "Yo tengo mucha cantidad de pelo y se me caía el pelo muchísimo y luego pues todo el tiempo tosiendo, las uñas se me debilitaban y físicamente lo notaba muchísimo", señaló.

Marisa también recordó cómo afecta coger algunos kilos de más en el mundo de la moda, llegando incluso a perder contratos de trabajo. "En Italia me salió un súper contrato y el segundo año que fui, que pesaba 4 o 5 kilos de más, madre mía cuando me vieron los clientes. Estaban como diciendo: '¿Qué le ha pasado a esta niña? Qué gorda se ha puesto'... Me rompieron el contrato y nunca volví a trabajar con ellos", explicó.

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