Los dramas familiares de Gustavo González

El colaborador de 'Sálvame' ha relatado algunos de los momentos más duros de su infancia.

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Como todos los colaboradores de 'Sálvame', Gustavo González también se ha sometido a la 'autoentrevista', respondiéndose a sí mismo sobre los momentos más duros de su vida.

Sin duda, la del paparazzi ha sido una de las entrevistas más sinceras, recordando capítulos de su infancia que le hicieron mucho daño. Gustavo periodista pedía a Gustavo entrevistado que le hablase de las tres Marías que habían pasado por su vida.

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Con la voz rota y nerviosa, el colaboradora de 'Sálvame' contestaba: "María es el nombre de mi primera novia, con la que sigo teniendo relación, nos vemos y nos queremos mucho. La otra es la actual María, que habrá que ver en qué momento estamos, porque esto cambia cada día. Y la tercera María es mi abuela, que me hizo mucho daño. Con el tiempo he aprendido a ver que era una enferma".

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"Desde pequeño me hizo la vida imposible. Cuando era bebé me ató a una trona y estuvo a punto de prenderle fuego, menos mal que llegó mi madre", confesaba nervioso. Gustavo explicaba que en otra ocasión "me encerró en una despensa a oscuras, tendría cuatro o cinco años, me marcó porque estuve horas y horas encerrado. Me cansé de llorar y perdí el miedo. La experiencia me hizo fuerte". Por eso cuando cumplió 12 años, tras otra agresión sobre la que no dio detalles, tomó "la decisión de no hablar nunca más con ella y hasta que falleció no volví a hablar con ella".

El colaborador de 'Sálvame' es el octavo de nueve hermanos y durante la entrevista se ha emocionado recordando a Jose, el tercero de ellos, que falleció hace un año. Pero no sólo le falta un hermano, sino cuatro. "Uno que murió pero está muy vivo y hay tres que viven pero están muertos porque fueron tan necios que se perdieron esa lucha por la vida de Jose y no estar ahí ni cuando falleció", explicaba. Gustavo explicó que hacía esta confesión porque se lo debía a su hermano fallecido.

Gustavo explicó que su familia era muy humilde. "Mi madre hacía malabares para darnos la comida. La primera vez que comí un filete de ternera tenía 14 años. Jugábamos a las chapas, canicas y pelota que remendaba el zapatero" y la primera vez que tuvo consciencia de las diferencias con otros niños fue cuando vio en la tele "una montaña de regalos el día del cumpleaños del actual Rey y dije, qué injusto es esto".

El colaborador, padre de cuatro hijos, siempre quiso tener familia numerosa, y confiesa que no le importaría volver a ser padre "si hay ocasión". Y confía en que sus hijos sepan "aceptar y celebrar la felicidad de su padre".

También ha explicado que quiere que su vida vuelva a ser como antes, discreta. "No tengo amor incondicional. Sí que pongo condiciones, entiendo que a María le gusten los focos y me parece bien, pero no a mi costa, no a costa de revelar cosas que sabe que me molestan". Además afronta el futuro con "ganas de solucionar cosas y si (la relación con Lapiedra) no es como yo creo, evidentemente la vida sigue".

Y deja claro que él ha apostado por su "felicidad y también por la de quienes se quedan atrás, porque yo no podía darle felicidad a la persona que ha estado conmigo tantos años. Me he sentido sólo e incomprendido. Me iba hecho polvo todos los días a casa. Mi máxima es: lo que no te mata, te hace más fuerte. Ha habido momentos que me he visto al límite que me ha faltado las respiración, pero lo he apostado todo a la carta de la felicidad".

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