Las divas de Mario Vaquerizo: Lola Flores

​Siempre me ha fascinado la gran Lola Flores. En esta fotografía poso junto a un cuadro de La Faraona en mi casa.

Mario Vaquerizo con una reproducción de Lola Flores en su casa

No es fácil escribir acerca de la dimensión artística y personal de alguien como Lola Flores. Y no es fácil porque tratar de condensar en unas cuantas líneas todo lo que hizo y lo que ha supuesto para la humanidad la existencia de esta "marciana" es tarea ardua y complicada. Por otro lado, porque tampoco es necesario volver a reescribir las sinopsis de películas que interpretó como "Morena Clara", "Ay, pena, penita, pena" o "Casa Flora", entre otras muchas; ni volver a escuchar las canciones con las que conquistó a España y parte del extranjero como "La Zarzamora", "A tu vera", "Los tanguillos de la guapa de Cádiz", la rumba "Catalina Fernández, la lotera" o el insuperable rap "Alvariño"; ni tampoco visionar la infinidad de entrevistas y reportajes en los que dejaba K.O al respetable con sus reflexiones, su desparpajo y su impresionante mirada así como sus actuaciones en el "Cantares" de Lauren Postigo o en "Esta noche Fiesta" de José María Íñigo, con pérdida de pendiente incluido. Porque jamás estaré de acuerdo con aquella reseña del "New York Times" en la que se podía leer: "Ni sabe cantar, ni sabe bailar, pero no se la pierdan". Porque Lola Flores hizo de todo en su vida y encima más que bien.

El origen
Una vida intensa, y desgraciadamente corta –falleció con 75 años–, en la que no faltó de nada. Y todo ello aderezado con mucho nivelón. Un nivel internacional que tuvo su origen en su pueblo natal, Jerez de la Frontera, cuando "obligó" a su padre a vender el bar del que comían para emprender una carrera en el mundo del artisteo. Y ella, mujer luchadora y emprendedora como la mejor matriarca del mundo, lo consiguió. Primero, de la mano de su mentor-descubridor-amante Manolo Caracol, para después independizarse y meterse en el bolsillo a cualquier persona que tuviera sentido común y buen gusto. Y así lo hizo hasta el final de sus días acompañada de su fiel marido, "El Pescaílla", y su hermana Carmen, a los que se unieron sus tres hijos, formando una de las familias más grandes que ha dado la historia de este país.

Y que conste que no es devoción lo que destilan estas líneas, simplemente reconocer la valía de una persona que es una obra de arte en sí misma. Una obra de arte humana. Pionera, adelantada a su tiempo y una mujer moderna, por encima de cualquier género musical o vestimenta. Y lo mejor es que ha trascendido a todo tipo de generaciones y lugares. ¿Existe en el mundo alguien que no sepa quién es Lola Flores?

Lola Flores ha sido única. Como únicas eran sus apariciones en televisión, en formatos que iban desde los más serios como "La Clave" a otros como "Bla, bla, bla", en el que la entrevista consistía en contestar con gestos y onomatopeyas. Por no hablar del universo de las revistas del corazón, que manejó como nadie con reportajes como aparecer en bañador en su casa "Los Gitanillos"; sus posados navideños; la mudanza hecha por ella misma cuando tuvo que cambiar de domicilio o aquel en el que, tras despertarse de una operación, gritó "bingo" ya que pensaba que estaba en su espacio de ocio favorito en lugar de un hospital. Filosofía de vida pura y dura que se recogió en "Coraje de Vivir".

La vi una vez en persona. En 1994, en una fiesta solidaria. Allí estaba, cubata en mano, junto a Almodóvar, Bibiana Fernández y multitud de famosos. No pude acceder a ella. Con el paso del tiempo, mi mujer, que sí tuvo la suerte de conocerla, y yo hemos ido reuniendo tesoros relacionados con Lola, incluido un cuadro original pintado por ella que preside un espacio de nuestra casa al que llamamos "El rincón de Lola" junto a muñecas de Marín, fotografías originales y discos. En una ocasión, Lolita me dijo que siempre que pasemos por delante del cuadro le pidamos a su madre porque ella lo consigue todo y encima nos ayudará. Eso es algo que hago todos los días.

Siempre he fantaseado con la idea de que si alguna vez me otorgaran la oportunidad de poder conocer por un día a alguien que ya no está, una de ellas sería Lola Flores. Hace meses, su nuera, Ana Villa, le dijo a mi hermana: "Si Lola hubiera conocido a Mario, ten por seguro que se hubieran hecho familia." Ya puedo morir tranquilo.

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La Faraona

Espectacular retrato de Lola Flores, que hace honor al calificativo que le quedó de por vida tras rodar la película "La Faraona". También le otorgaron la categoría de "Lola de España". Aunque quizás sea el espectáculo que ella misma estrenó en 1974, titulado "Ella... la de ayer, la de hoy y la de siempre: Lola", el que más adapta a esta artista que sencillamente es inmortal e irrepetible.

El hombre de su vida

Su boda con Antonio González, "El Pescaílla". Fue su verdadero amor, amigo, confidente y padre de sus tres hijos. Gran guitarrista y uno de los creadores de la Rumba Catalana, fueron una pareja con mucho arte.

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La Duquesa y la Faraona

Cayetana de Alba fue siempre gran admiradora de Lola, con la que, además, mantenía una gran amistad. En esta foto, aparecen las dos junto a Eugenia Fernández de Castro, nuera de la duquesa.

Hacienda, su enemigo

Uno de los peores momentos de su vida fue el problema con Hacienda. El juicio se saldó con la venta de su casa y frases deliciosas como: "Si cada español me diera una peseta..." o como "lo mío con Hacienda es como haberse tomado un ácido".

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Su descubridor

De muy jovencita, con el que fue su descubridor y primera pareja artística, Manolo Caracol. Una relación que tuvo de todo: teatro, películas, éxito, empresas y un romance difícil y complicado, según relató Lola.

Madre y hermana

En esta foto, Lola está con su hija Lolita y su hermana, Carmen, emulando a las bañistas de principio del siglo XX, muy relajadas y refrescantes. La artista siempre luchó por su familia.

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Madre coraje

Madre coraje, y aunque quiso por igual a sus tres hijos, Antonio fue su ojito derecho. Lo mimó, lo animó y le ayudó hasta extremos inauditos a superar sus problemas de adicción a las drogas. Nunca renegando ni reprochando, sino queriendo y amando. Y es que madre sólo hay una.

Sus fiestas

En una de las múltiples e improvisadas juergas gitanas, donde ella manejaba todo el cotarro. Entre los invitados a este sarao estaba Sophia Loren, que no pudo eclipsar el arte, talante y desparpajo de Lola.

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Muy gitana

Sólo a Lola se le ocurre, en un reportaje para esta revista, asaltar a una gitana ambulante y, ni corta ni perezosa, leerle la buena ventura. A juzgar por su cara, el destino de su 'víctima' prometía... Y mucho. "Cómo me las maravillaría yo?"

En la intimidad

En su espectacular dormitorio, que haría las delicias de los directores de arte de las mejores películas de Hollywood de los años cincuenta. Ya hubiera querido Elisabeth Taylor un decorado con tanto glamour.