Las divas de Mario Vaquerizo: Ana Obregón

​Recordamos la extensa carrera de Ana Obregón en la televisión y en el cine, sus amores y sus míticos posados de verano.

En este santo país tenemos la mala costumbre de admirar y reconocer lo que ocurre fuera anteponiéndolo a todo lo que tenemos en nuestra propia casa. Ése es el caso que, durante toda su trayectoria, ha ocurrido con Ana García Obregón. Porque si es cierto que en Nueva York brillaron con luz propia las "superstars" de Andy Warhol y ahora presiden el pódium de las más famosas las hermanas Kardashian o las más jovencitas "it girls" del momento, más cierto es que en España, desde hace más de cuatro décadas, tenemos el equivalente de este tipo de famosa en ella misma.

Porque si hay alguien en España que haya concebido como nadie el sentido más práctico y lúdico de la fama es, ha sido y lo seguirá siendo Anita Obregón. Anita la fantástica, como ella se autoproclamó hace años en una entrevista haciendo repaso a su infancia. La infancia de una "niña bien", que desde muy pequeña fantaseaba con todo tipo de situaciones y profesiones que iban desde jugar a ser la princesa de los múltiples cuentos que leía (siempre ha sido una lectora empedernida) hasta creerse una bruja y volar, algo que le valió caerse de su litera y "romperme la cabeza", como reconoció en su día.

Una mujer especial
Y es que Ana Obregón siempre ha sido especial; al menos distinta y muy alejada del patrón establecido que les ha tocado vivir a las mujeres de su generación y alta posición social; léase ser esposa y madre estándar y pasar inadvertida lo más posible. Algo con lo que ella no tragó. Tras superar una larga enfermedad producida por un tumor, que la sumió, en la difícil adolescencia, en una depresión y multitud de dudas, decidió matricularse en la carrera de Biología consiguiendo la licenciatura por la Universidad Complutense con unas notas más que altas. Ese complejo de "patito feo y empollona" desapareció rápidamente retomando sus buenas costumbres de representar obras de teatro en su colegio de la niñez, el prestigioso y pijo Estudio, donde su directora ya descubrió sus dotes como actriz. Ana decidió liarse la manta a la cabeza y hacer, según ella declaró, "lo que he hecho a lo largo de mi vida: actuar".

Lo primero que tuvo que hacer para abrirse camino en el difícil, dogmático y corporativista mundo del cine fue empezar a trabajar como modelo de publicidad. A partir de ahí fue un no parar. Portadas, anuncios y sus primeros pinitos en el cine en cintas como "Otra vez adiós", junto a Irene Gutiérrez Caba y Ernesto Alterio. Con ritmo frenético siguió alternando su carrera cinematográfica con la de "famosa de moda" y así, con viaje a Nueva York incluido para estudiar en el Actors Studio y labrarse un hueco en la meca de Hollywood, se codeó con lo mejor de la industria, logrando hitos como rodar la super taquillera "Bolero" junto a Bo Derek y su participación en dos capítulos de la mítica serie "El equipo A"; siempre sin olvidarse de España, donde apareció en "Anillos de oro" o "Las Pícaras", además de rodar a las órdenes de directores consagrados y respetados como Colomo en "La vida Alegre" y más tarde con Vicente Aranda en "La Mirada el otro", con colofón final en "Torrente 4", de Segura, reencarnada en una viuda elegante y muy peligrosa.

Romances de portada
Pero tanta agitación laboral no le ha impedido dar rienda suelta a su personalidad hedonista y frívola bien entendida y de nivel, convirtiéndose en protagonista absoluta durante muchos años de todas las portadas por los romances (algunos reales, otros inventados por algunos) como los que mantuvo con Miguel Bosé, o los que le endosaron junto a Roberto Rosellini, entre otros muchos; sin embargo esta trabajadora nata, que lo mismo actúa, que canta, que baila o escribe sus memorias, ha reconocido que los hombres que más le han marcado han sido solo tres: Alberto de Mónaco, Fernando Martín y Alessandro Lequio, con el que tuvo su único hijo.

La vida de Ana no puede ser más diversa, intensa y atractiva; la vida de una mujer que supo superar sus traumas, creyó en ella misma haciendo desde entonces lo que le ha venido en gana. Siempre con profesionalidad y saber estar. Y así lo demuestran sus múltiples apariciones en televisión como las exitosas series "A las once en casa" o "Ana y los Siete" en la que, además de protagonista, fue guionista; eso por no hablar de sus presentaciones en programas como "¿Qué apostamos?" junto a Ramón García con el que llegó a grabar un disco; o su más reciente incursión teatral con "Sofocos". Todo un señor curriculum. Algo de lo que no todo el mundo puede presumir. Ana Obregón, Anita, la fantástica. Se la llame como se la llame hay algo que es indudable e incuestionable: Ana es sencillamente fantástica.

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Una estrella en limusina

En una limusina, muy elegante con joyas y abrigo de piel, camino de un estreno, fiesta, exposición o cóctel. Como gran profesional, siempre ha desempeñado a la perfección el modus operandi de cualquier socialité internacional que se precie.

Una mamá adorable

Con su hijo Alejandro, fruto de su unión con Lequio. Madre e hijo, licenciado en Filosofía y Ciencias Políticas, mantienen una relación de protección, cariño y complicidad, que demuestran en cada una de sus apariciones públicas. "Ella es una amiga más", declaró recientemente.

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Su amiga Lina

Con Lina Morgan Ana consiguió dar vida a uno de los mejores personajes que le ha tocado interpretar a lo largo de su carrera. Fue en la serie "Hostal Royal Manzanares", donde el dúo de cómicas, al más estilo "Dos chicas de revista", conquistó el cariño y admiración de todo el público con récords de audiencia inauditos.

Paella con Spielberg

Jamás la paella valenciana fue tan internacional. La imagen así lo demuestra con Ana junto al archiconocido director de cine Steven Spielberg en su mansión de Malibú. Parece ser que la receta se la dictó su familia vía telefónica desde España. Genio y figura.

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Los premios

Ana cuenta en su haber con multitud de premios y reconocimientos a su labor como actriz y presentadora. En la imagen, aparece junto al Marqués de Griñón recogiendo uno de ellos en los años 80. Otro que destacó en su día fue el de embajadora en master de popularidad. No podría ser otra.

Su relación con Lequio

Una de sus relaciones más estables fue la que mantuvo con el aristócrata Alessandro Lequio. Una unión rodeada de escándalos y enfrentamientos con la ex mujer de él, Antonia Dell'Atte, que se materializó con el nacimiento de su único hijo. Tras la separación, ambos siguen manteniendo una excelente relación profesándose cariño, amistad y respeto.

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Con Pedro J. Ramírez

En la materia de "vida social", Ana también ha conseguido matrícula de honor. Partícipe de todo tipo de ambientes, lo mismo se ha codeado con la flor y nata del mundo espectáculo como del sector político-periodístico, como así atestigua esta foto junto a Pedro J. Ramírez.

Amiga de Tony Curtis

Con el actor Tony Curtis, al que conoció en EE UU y con el que "intimó", según se rumoreaba en el momento, mientras él rodaba en España la película "Otelo". Las andanzas de la pareja captadas por los paparazzi le otorgaron otro romance más a la chica más deseada de este país.

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¡La pantera rosa!

Dicharachera, divertida y con un gran sentido del humor, Anita se ha atrevido con todo, como lo demuestra esta imagen en la que aparece disfrazada de la Pantera Rosa sin temer a las altas alturas de los rascacielos.

Una top model

Una de las primeras imágenes de Ana Obregón cuando ejercía de modelo publicitario en los primeros años 80, como atestigua su look. Fichada por un cazatalentos que supo ver el tesón que mostró desde el primer momento y que le ha llevado a conseguir todo lo que se ha propuesto en su vida.