Nicole Kidman se reencuentra con su hija Bella Cruise tras años sin verla

La actriz y Tom Cruise adoptaron a la pequeña en 1992. En 2001 se divorciaron y ella se marchó con su padre. Después de años sin verse, madre e hija ​han querido acercarse de nuevo para retomar su relación.

Lo más popular

Parece que lo de no ver a sus hijos es algo común en el exmatrimonio formado por Nicole Kidman y Tom Cruise. Si el actor lleva tres años sin mantener contacto con su única hija biológica, Suri, fruto de su matrimonio con Katie Holmes, ahora sale a la luz que Nicole también lleva varios años sin ver a su hija Bella, de 23 años.

Madre e hija se han reencontrado después de mucho tiempo. "Fue un momento muy emocionante para todos ellos, especialmente para Nicole", afirma una fuente cercana a 'Woman's Day'. Además, añade: "No tardó en ponerse a llorar, y Bella la siguió".

Nicole Kidman y Tom Cruise con sus hijos, Bella y Connor (1996).
Publicidad

Nicole y Tom adoptaron a Bella en 1992 y a su hijo Connor en 1995. Pero su relación finalizó en 2001 y los pequeños se fueron a vivir con su padre. A partir de ese momento, parece que la relación de Nicole con su hija se fue deteriorando hasta perder el contacto.

Años después, madre e hija han arreglado sus desavenencias. Fruto de esta reconciliación fue el encuentro que mantuvieron ambas en Londres. La actriz pudo conocer al marido de su hija, Max Parker. "Nicole se tomó un momento para mostrar su agrado por Max y pudo comprobar lo bien que se lleva la pareja", asegura la misma fuente.

Bella y Connor Cruise en el diecisiete cumpleaños del joven (2012).
Lo más popular

Bella y Max se casaron en septiembre de 2015. Boda a la que no asistieron ninguno de sus progenitores ni su hermano Connor. Al parecer, la joven no invitó a su familia para evitar el acoso mediático. Sin embargo, su madre se encontraba en Londres ensayando una obra de teatro mientras que su padre estaba rodando una de sus películas.

Bella ha decidido mantener una vida alejada de los focos y la fama. Actualmente vive con su marido en un barrio obrero, Croydon, al sur de la capital británica, y se gana la vida como maquilladora. Nada que ver con la ostentosa vida que tuvo de pequeña en espectaculares mansiones.